Logo de la-cronica.net


MÚSICA / El concierto del año

Un artista en perfecta comunión con su público

Leonard Cohen cosechó un notable éxito en el concierto que abrió su gira española en la plaza de toros de León

Leonard Cohen, arropado por un excelente elenco de músicos, fue protagonista en Leónde un concierto que desató el entusiasmo de sus seguidores. MAURICIO PEÑA

L. Castellanos / León
Dicen que la ruina le ha conducido a la carretera con casi 75 años para hacer acopio de posibles con los que apuntalar su jubilación.No parece este del dinero el tema más apasionante para un monje zen, pero los 150.000 dólares (¡¡¡quien los pillara!!!) que le quedaron tras escurrirle la cuenta corriente su representante parece haberle impulsado a sumirse en el trajín propio de una estrella de la música. 75 años no es una edad muy recomendable para abalanzarse sobre una gira que le tendrá retenido en Europa en los próximos meses, le obligará a trasnochar y le empujará a un continuo sobreesfuerzo.La verdad es que desconozco los consejos que el médico le ha dado a Leonard Cohen para medirse a este periplo por los escenarios, pero sí puedo certificar que, a pesar de su extrema delgadez y un entrañable aspecto de ‘abuelo’, fue capaz de medirse en León a un concierto de tres horas (sin más pausa que los 20 minutos de descanso), 25 canciones y 3 bises, un concierto en el que cantó (con una voz que ya renquea pero que aún conserva su notable expresividad), dio algún que otro brinco, se arrodilló, se levantó, cargó con una guitarra...y jamás se sentó.
La plaza de toros de León no quedó colmada ante la presencia del poeta y músico canadiense. 3.900 almas (datos de la organización) apoquinaron los euros del ala y vivieron una de esas jornadas que a buen seguro la historia de la cultura de la ciudad guardará en su cajita de recuerdos. León no anda precisamente sobrada de visitas de este rango. Un público de edades mayoritariamente reconocibles (pongan de cuarenta para arriba) tensaba la emoción ante la presencia inminente del ídolo y, justo en el momento de su presencia sobre el escenario (a eso de las diez y diez de la noche), le hizo saber que estaba en casa, que le abría el cuarto de estar, el dormitorio y el trastero y que podía usar las sábanas del ajuar.
El concierto no abandonó en ningún momento su guión preestablecido, diseñado hace ya un año en Londres con ocasión del regreso de Cohen a la luz del día artístico. No dejó en la oscuridad ni una sola de esas canciones que todo buen adorador de su figura espera de él. A medida que la actuaciónavanzaba estas llegaban cada vez más hondo y desataban un delirio colectivo difícilmente descriptible. Fue un concierto de emociones, de sentimientos, de sensaciones. De música, también.
Podría hablar de lo escueto que fue Cohen en sus alocuciones al público (apenas se prodigó como orador), de la entidad de toda la banda que le acompañóy con la que estableció líneas profundas de complicidad (6 instrumentistas y 3 cantantes que elevaron el nivel musical del concierto a niveles superlativos), de la puesta en escena que adoptó el canadiense (hay una raíz teatral en todos sus gestos y movimientos), de las cargas de profundidad que fue acumulando la función (al interpretar canciones como ‘The Partisan’, ‘Take This Waltz’ o ‘First We Take Manhattan’)... Sin embargo, me quedo con detalles aparentemente nimios pero provistos de una densidad a la que es difícilmente sustraerse: las lágrimas de una mujer que se acaricia las dos alianzas que lleva en su dedo, el hombre que se arrodilla ante Cohen con una pancarta (nose pudo leer su texto), el beso largo y prolongado de una pareja durante la interpretación de ‘Boogie Street’, un te quiero lanzado a través de un teléfono móvil...
Leonard Cohen ha dejado una huella imborrable a su paso por León. Será difícil olvidarlo. Por cierto, llevaba sombrero...

Publicidad
pix
publi
pix

© Promociones Periodísticas Leonesas, S.A.
Moisés de León, 49-bajo 24006 León (España)

Correos de La Crónica