La atención a inmigrantes crece un 50% en el primer semestre de 2009
Manuel Fernández, secretario general de Cáritas, muestra algunas de las prendas del ropero diocesano, uno de los servicios de la ONG. MARTA LÓPEZ
Sonia Vidal / León
En tiempos de crisis son las necesidades básicas como el comer, vestirse o pagar el alquiler, lo que se convierte en una pesadilla para un gran número de familias. En Cáritas Diocesana de León saben muy bien de las consecuencias de esta situación, que lleva a cerca de 60 personas al día a llamar a la puerta de esta organización no gubernamental.
Entre sus dos centros, el de inmigración situado en la calle Plegarias 7 y su oficina principal de servicios generales, que se encuentra en calle Ancha 7, han atendido 1.609 personas más durante el primer semestre de 2009, frente a los datos registrados el año pasado en el mismo periodo de tiempo. “Este año, prácticamente se han duplicado las atenciones”, aseguró Manuel Fernández, secretario general de Cáritas, según el balance realizado hasta el momento.
Durante este primer semestre acudieron 3.365 inmigrantes alrespectivo centro de Cáritas, cifra que superó en 1.186 personas las registradas en 2008. Pero no solo llegan pidiendo ayuda de tipoeconómica, textil o laboral, sino simplemente de información u orientación para salir de la situación a la que se han visto abocados por una crisis que, como siempre, afecta primero y más fuerte a los más débiles.
En la oficina principal de Cáritas, en el mismo periodo, fueron atendidas 927 personas frente a las 504 que llegaron en 2008. La subida de la demanda de ayuda en esta organización ha sido muy notable, pero “nuestra filosofía no es dar porque sí”, comenta Manuel, a lo que Vicente Guillán, quien lleva a cabo la gestión de los programas, añadió: “Cáritas acoge la necesidad y la cubre, además de aportar ideas económicas, pero la persona ha de involucrarse en un proceso de inserción social y laboral y de crecimiento personal”, proceso al que la organización denomina ‘pedagogía al contrato’. “No poder pagar el recibo de la luz es solo la punta del iceberg de un montón de problemas que hay detrás”, comenta Vicente. Para ello, Cáritas estudia cada caso de forma independiente y personal. Se preocupa por conocer la situación, la familia y todos los datos necesarios para ver qué está pasando realmente y luego proponer soluciones para que la persona, por sí misma, sea capaz de salir adelante y “no necesite ni de Cáritas ni de nadie” puntualizó Vicente. Esta crisis económica está afectando “a los de siempre, pero está pegando duro a la familia consumista y productiva que nunca había tenido ningún problema”, asegura, y cada vez son más los que, ante el desaliento, buscan el apoyo en Cáritas.