El nuevo brote apareció en una planta ornamental de la localidad
Detalle de un frutal afectado por el fuego bacteriano. M. PEÑA
A. R. L. / Ponferrada
El verano ha devuelto a los frutales bercianos el temido fuego bacteriano, la bacteria ‘Erwinia amylovora’, aunque las primeras prospecciones realizadas en la comarca en periodo estival por la Consejería de Agricultura de la Junta de Castilla y León resultaron negativas respecto a la persistencia de focos de la plaga. En esta ocasión la primera zona afectada ha sido la de Columbrianos, en el término municipal de Ponferrada. El control por parte de la administración ha sido estricto, puesto que la aparición del fuego bacteriano puede suponer importantes pérdidas para el sector frutícola del Bierzo. Así desde el pasado 15 de junio ocho equipos de control iniciaron su labor de vigilancia y como consecuencia de la cual la Junta había procedido hasta mediados de junio al arranque de 140 hectáreas de fincas abandonadas y más de 1.500 árboles frutales abandonados.
La orden publicada ayer en el Boletín de Castilla y León fue firmada el pasado 10 de julio, por lo que ya hace semanas que la Junta conoce de la existencia de este nuevo foco declarado ahora oficialmente. Ante esta aparición del fuego bacteriano la Consejería de Agricultura ordena la puesta en marcha de las medidas pertinentes destinadas a la erradicación de la plaga y expone la obligación de los propietarios de fincas abandonadas de Columbrianos de arrancar los árboles frutales de pepita (manzano, peral y membrillero) con coste a su cargo antes del 31 de diciembre.
El nuevo brote de plaga fue detectado en una planta ornamental hace unas semanas, según confirmó ayer el responsable técnico de los consejos reguladores de la Manzana Reineta y la Pera Conferencia del Bierzo, Pablo Linares. Aseguró que ocho equipos de la Junta de Castilla y León, formados por dos personas cada uno de ellos, siguen recorriendo la comarca en busca de indicios que pudieran derivar en nuevos brotes de la bacteria ‘Erwinia amylovora’. El periodo de mayor amenaza de dispersión de la plaga se sitúa entre principios de junio y finales de octubre, dependiendo de las condiciones del clima.
A pesar de este nuevo brote, la Junta de Castilla y León ha constatado este año un descenso en el número de muestras positivas al fuego bacteriano en el Bierzo, lo que se ha traducido en una disminución del número de frutales que han tenido que ser objeto de arranque y destrucción para evitar la propagación de la enfermedad, que amenaza a las más de 1.500 hectáreas cultivadas en la comarca. Pese a todo, los fruticultores del Bierzo están ahora alerta ante este nuevo brote, aunque confían en que los numerosos controles eviten una propagación de la bacteria que pudiera dar al traste con la cosecha de fruta, cuyos frutos ya se pueden ver en los árboles.
El fuego bacteriano es una enfermedad causada por la bacteria ‘Erwinia amylovora’ que afecta a varias especies de la familia de las rosáceas, principalmente a los frutales de pepita, como el peral, el manzano o el membrillero, y algunas plantas ornamentales, como las Crataegus, Sorbus, Pyracantha o Cotoneaster. La bacteria se desarrolla en ausencia de aire y cuando encuentra una planta sensible y unas condiciones ambientales favorables como son una temperatura entre 18 y 30 grados centígrados (óptimo en 23 grados) y una humedad superior al 70% (óptimo entre 90 y 95%), por lo que el calor y las lluvias del verano son el mejor caldo de cultivo para la bacteria.
La enfermedad se puede propagar por la lluvia, el riego por aspersión, los insectos, el viento, el hombre a través de la ropa, las herramientas de poda, los útiles de cultivo y los pájaros. Su infección afecta tanto a las flores abiertas como a las hojas y los brotes jóvenes de los árboles frutales.
Situación de los frutales
Los frutales de la comarca ya tienen fruto; a la Pera Conferencia le quedará aproximadamente un mes antes de su recolección, según el técnico del consejo regulador, mientras que la Manzana Reinera aún está lejos de ser recogida. De momento los frutales se están desarrollando bien, aunque los productores esperan que el granizo de las tormentas de verano no estropee el fruto que ya crece en las ramas de los árboles.