UNA IMAGEN Y 222 PALABRAS

Las piernas son |
Hay bicicletas que son para obreros. Son de hierro y portabultos, atraviesan las calles de las ciudades al amanecer y regresan cuando se van las últimas luces. Hay bicicletas que son para los sueños. Son de colores, tienen timbre y ruedas laterales para que los niños no se caigan. Se multiplican en los parques y las calles de los pueblos durante las vacaciones. Ofrecen horas de diversión y jamás evitan esas caídas que forman parte del paisaje de los niños traviesos y que se escenifican en unas piernas llenas de postillas y unos brazos plagados de tiritas y restos de Betadine. El casco sólo protege la cabeza. Hay bicicletas que son para el colesterol. Un buen día es inevitable hacerse análisis y el médico te cuenta la retahíla que tanto temías tener que escuchar: pocas grasas, pescadito, lechuga, nada de alcohol... y algo de ejercicio. ¿Por qué no vas a trabajar en bicicleta? Te vendrá muy bien. Y aparecen los ciclistas con mono y la gorra de las fiestas del pueblo, bicis viejas que ya dormían en el desván. Y están las bicicletas que son para el verano, las de la vuelta ciclista de cada pueblo que es como un Tour de andar por casa. Chavales desconocidos que buscan la gloria, piernas curtidas que pasan mucho más desapercibidas que las de las inevitables azafatas. |
![]() Mauricio Peña |
![]() Fulgencio Fernández |
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