El certamen de poesía infantil ‘Charo González’ entrega a un madrileño y un segoviano sus dos únicos galardones
Autor prolífico, Jorge de Arco también dirige la revista ‘Piedra del molino’.
Ángel Negro / León
Detrás de la Piedra Grande, la niña juega a la comba; en la cuna de sus párpados, se duerme la tarde toda”. Los primeros versos que dan comienzo a ‘Esperanza’, del autor madrileño Jorge de Arco, no son suficientes para completar un análisis de su composición ni explican con suficiencia las razones del premio que ya atesora, pero consiguen anticipar, con lirismo y belleza, una escena muy habitual en nuestro país.
En su doble sentido, ‘Esperanza’ concentra la historia de una niña negra que se divierte en soledad mientras aguarda bajo el sol, “esperanzada y gozosa”, a que los jóvenes que juegan a su lado se decidan a acercarse para compartir la tarde. Ella y el sentimiento que aflora cuando descubre que nadie comparte su color de pielprotagonizan el primer premio de poesía infantil ‘Charo González’, fallado en el hostal de San Marcos, que ha aupado a su autor y al sociólogo segoviano, Ignacio Sanz, con su composición ‘La maleta de los títeres’, al primer y segundo puesto de estecertamen.
Y aunque este año cumple su segunda edición y la cuantía de sus dos mejores obras no incurre en la exageración (1.500 y 500 euros respectivamente), la participación en el concurso, con 218 poemas de autores nacionales e internacionales, ha sido excepcional. Sus dos únicos galardones, patrocinados por el cronista Conrado Blanco, serán entregados el próximo mes de septiembre en La Bañeza.
De entre todos, Jorge de Arco fue el primer escogido. Licenciado en Filología Alemana y crítico literario, su texto, tal y como señala la profesora y miembro del jurado Luisa Arias, concentró casi de forma unánime el favor del comité de elección.
El autor madrileño, que descubrió el certamen a través de la Red, participó en él “como reto personal” con un tema “relacionado con el momento que vivo”. “Tengo una ahijada de China”, explica, “y su situación me hizo pensar en aquellas personas que desean encontrar un mejor vivir y un mejor lugar. Me apetecía reflejar esa encruzijada”.
Autor prolífico e hijo adoptivo de Fontiveros (Ávila), De Arco se confiesa “optimista” por naturaleza. Su ‘Esperanza’ premiada, el canto a la igualdad de su poema, lo demuestra con sobriedad perfecta.