Las obras del TAV cambian el paisaje que el peregrino encuentra en León
Las obras del Tren de Alta Velocidad ya afectan al tramo del Camino de Santiago que une la localidad de Calzada del Coto con Bercianos. C.D.
C. Domínguez / Calzada
“¡Mi madre! ¡Esto parece la M-30! ¡Qué jaleo tenéis aquí, niña!”. Con gracejo gaditano y DNI de Madrid, Estanis sacude a Mariví la pesada mochila que porta desde Roncesvalles tras una traicionera ráfaga de polvo. Se acaban de topar de morros con la procesión de retroexcavadoras hambrientas de tierra que, estos días, intervienen en pleno Camino de Santiago y preparan el firme para la llegada de otro titán, el Tren de Alta Velocidad, que cruzará la senda entre Calzada y Bercianos tres kilómetros antes de llegar a esta última población.
Su comparación deja de ser exagerada tras dar una vuelta por la ‘sala de operaciones’ de la constructora. Decenas de vehículos pesados ‘peregrinan’ por el Camino de Santiago haciendo que loscabizbajos concheiros suban el volumen de su reflexión.
Son pocos metros a intervenir,los suficientes para despertar a cualquiera del embriagador sueño jacobeo y devolver el alma a las calles de una capital. Ferrallas, montañas de grava y tierra, señales indicativas, camioneros que giran la cabeza extrañados, peones achicharrados... Nunca estuvo el Camino de Santiago tan concurrido ni tan cerca de ese mundanal ruido del que van huyendo sus moradores ocasionales.
Las obras del Tren de Alta Velocidad continuarán en la zona durante las próximas cuatro semanas, temporada alta del Camino, y la que algunos peregrinos reconocen la menos apropiada para hacer una obra de esta envergadura. “Lo que menos te esperas al iniciar el Camino es una obra tan grande plantada en medio. Además, siempre dicen que esta zona es la más tranquila”, comenta Susana, otra caminante: “Ya te digo yo que no, que parece mi barrio de Bilbao”, añade su compañera en tono divertido.
Pero el estruendo de los motores y los indicadores acústicos de las excavadoras de los que ahora se queja serán solo un aperitivo de lo que le espera al Camino una vez finalicen las obras del AVE, cuando el impacto de ruido del tren sea perpetuo y borre definitivamente el recuerdo de aquel Camino, donde solo se escuchaban trinos de la alondra y corazones palpitantes.
Adif –empresa estatal promotora de la obra– le quita hierro al asunto: “Las mínimas afecciones posibles”, dicen. Pero una vez el tren pase por el Camino, también se borrarán a la misma velocidad aquellas instantáneas que hacen de la ruta un lugar para el sosiego y la paz, la reflexión y la búsqueda interior.
A su paso por el Camino, y en la comarca de Sahagún, el TAV rozará las históricas piedras del convento carmelita, cegará la vista de la dehesa al entrar en Calzada, tapará Bercianos, que ya no será visible desde la carretera, y llegará a El Burgo Ranero rompiendo en dos las eras.Otra vez el progreso es la respuesta.