El presidente del Consejo General de Médicos de Castilla y León, el leonés José Luis Díaz Villarig, es tajante con respecto a la gripe A, al afirmar que tenemos uno de los mejores sistemas sanitarios del mundo y debemos tener calma y confianza en que se está haciendo y se hará todo lo necesario para minimizar los efectos de la gripe cuando llegue el invierno. El seguimiento informativo intensivo que se está haciendo de la epidemia en todo el mundo podría generar cierta psicosis, pero es precisamente ese control el que infunde más confianza en este momento. La prudencia con la que la Administración española, coordinada en este caso con todas las comunidades autónomas, lleva la pandemia también debería infundir confianza en todos los pacientes. Como recuerda Villarig, si cada año se hicieran públicas todas las muertes derivadas de la gripe, nos asustaríamos. Lo que ha hecho el Colegio de Médicos de Madrid recomendando no besarse o darse la mano, no dejan de ser medidas preventivas que podrían aplicarse a muchas otras enfermedades y a todas las gripes que año tras año asolan el mundo. El acerbo popular recuerda estos días la gripe aviar y cómo se olvidó en poco tiempo, pero sin embargo dejó detrás un enorme gasto mundial en vacunas. Parece inevitable pensar en conspiraciones multinacionales, sobre todo después de ver lo que ha ocurrido con el sistema financiero a nivel mundial. Ahí es donde la información de los gobiernos debe ser tremendamente clara y sin escatimar datos económicos y seguimiento científico de las investigaciones. En cuanto a la prevención, lo imprescindible es seguir consejos básicos de salud, pero sin caer en la paranoia de querer ser inmunes a todas las enfermedades y menos aún estigmatizar determinados colectivos sociales. La Humanidad lleva milenios conviviendo con los virus de la gripe y no se puede retroceder en la historia buscando cuarentenas o aislamiento de grupos concretos. Evidentemente hay colectivos de mayor riesgo, que son los primeros candidatos a la mayoría de las enfermedades y a estos colectivos habrá que dar preferencia a la hora de la vacunación, pero no debemos caer en psicosis de aislamientos de colectivos, como enseñantes o propuestas similares. La mejor receta es la tradicional: comenzar a preocuparse cuando llegue el invierno, acudir al médico y confiar en que nuestro sistema sanitario no es de los mejores del mundo, sino el mejor.