La ruptura del diálogo social entre Gobierno, sindicatos y patronal, abre una brecha cada vez mayor en la llamada productividad económica, que todos los expertos ponen como panacea para salir de la crisis, pero que ninguno detalla. El Gobierno necesariamente deberá tomar decisiones inclinando la balanza a un lado u otro a partir de septiembre, pero sindicatos y patronal deberían hacer más autocrítica para no llegar a la mesa con las mismas premisas que provocaron la ruptura en julio. Por parte de la patronal, proponer una rebaja salarial del 1% como ha hecho el presidente del a Ceoe sin hacer ni una sola mención al control de sueldos de los ejecutivos y reconocer que este año los consejeros del Ibex han cobrado un 6% más, no es de recibo. Por los sindicatos mantener peticiones de subidas del 3% empezando por los funcionarios y no analizar el absentismo laboral, tampoco.