Los vecinos piden un párroco que dé servicio permanente a la localidad
Los vecinos han defendido y siguen defendiendo su postura ante la actitud mostrada por la congregación monástica del Monte Irago. LAURA A. ORIA
Laura A. Oria / Rabanal
Es domingo pero los habitantes de Rabanal del Camino no pueden cumplir la rutina de otras mañanas dominicales. Desde el pasado martes, momento en el que los monjes de la congregación monástica del Monte Irago abandonaron la localidad, las tres iglesiasdel pueblo se encuentran cerradas ya que las llaves estaban bajo su custodia, ocasionando que, por primer domingo y puede que nopor último, no se celebre la eucaristía semanal.
Éste ha sido el resultado de una polémica que salía a la luz el pasado día de la Asunción, cuando los vecinos del pueblo pusieron en marcha una protesta a las puertas de la iglesia tras enterarse de que la tradicional procesión no saldría a la calle y comprobar que la misa tan sólo duraba quince minutos. A esto se unió la negativa del cura a dejar meter en la iglesia las flores que se habían comprado para enramar a la Virgen como manda la tradición, las cuales tuvieron que ser trasladadas finalmente al cementerio, como explicaban algunos vecinos. Todo ello fue “una gota más dentro de un vaso que han ido llenando desde que llegaron aquí” hace más de diez años, aseguran algunos.
Entre ellas destacan las obras llevadas a cabo en la iglesia de la Asunción, que denuncian, “está destrozada”. Afirman que “lleva años levantada” y de ella “se han llevado los retablos” y el altar mayor que “está tirado en una cuadra”. Así mismo, “hace cerca de seis años que nos cerraron el campanario”, una medida que tampoco se entiende desde la calle ya que se considera uno de los elementos fundamentales dentro de la vida cotidiana de un pueblo.
Ante ello, han levantado sus voces en contra del trabajo de esta congregación monástica, afirmando que “este no es un enfrentamiento contra la iglesia, como se ha querido dar a entender, sino una protesta contra estos monjes”, a los cuales no echan de menos en el pueblo desde que se fueran de madrugada hace seis días. Sin embargo y como muestra de esa afirmación, piden que “manden un párroco para esta zona”, ya que “estamos peleando precisamente porque queremosir a misa y conseguir que se respeten nuestras tradiciones”. Un aspecto básico e incumplido por parte de la congregación, según afirman los habitantes de Rabanal, quienes achacan principalmente a eso la explosión vecinal ocurrida hace nueve días y que “hayan llegado a conseguir que incluso la gente mayor se quede fuera de la iglesia”.
El pasado jueves la situación fue trasladada oficialmente al Obispo de la Diócesis de Astorga, monseñor Camilo Lorenzo, de la mano del vocal de la junta vecinal y del presidente de la asociación de Amigos de Rabanal del Camino. En esa reunión los representantes del pueblo intentaron explicar lo sucedido y la aptitud tomada por el mismo. Un encuentro que ha obtenido su respuesta a través de una nota de prensa remitida a los medios de comunicación.