Astorga homenajea a la compañía de títeres de Miguel Pino, creador de Peneque
Un momento del homenaje al veterano titiritero Miguel Pino con motivo de las bodas de oro de su compañía y de su más célebre personaje, Peneque.
Joaquín Revuelta / León
Los teletipos se hacían ayer eco del homenaje que la ciudad de Buenos Aires ha tenido a bien realizar al dibujanteJoaquín Salvador Lavado, más conocido con el sobrenombre de Quino, con la instalación el próximo domingo en el barrio porteño de San Telmo de una réplica de 80 cm de alto de Mafalda, su gran creación, que ha realizado el artista argentino Pablo Irrgang. El azar ha querido que la ciudad de Astorga haya tenido una idea similar tributando un no menos merecido homenaje a un hombre que no es de la tierra, el extremeño Miguel Pino, que supo llenar de ilusión a varias generaciones de niños españoles con su espectáculo de títeres a lo largo de medio siglo de vida y con personajes que ya forman parte de la historia del teatro de marionetas, como Peneque el valiente.
Una estatua a tamaño real de este intrépido personaje será inaugurada mañana jueves en el Jardín de la Sinagoga de Astorga con la asistencia de las autoridades locales y los hijos del artista, Miguel y Antonio Pino, además de Tina, alma del grupo, que se han hecho cargo de la compañía familiar y llevan celebrando a lo largo de este año sus bodas de oro por varias localidades españolas.
La historia de Miguel Pino Sánchez no difiere en exceso de la de muchos cómicos ambulantes que recorrieron los caminos de España con sus espectáculos, como muy bien describe el periodista Fran Horrillo en la entrevista realizada a este titiritero de 86 años con motivo del homenaje que se le brindó en su pueblo natal de Villanueva de la Serena.
Miguel Pino recuerda de esta manera a Horrillo sus inicios en la profesión.“Todo surgió en la radio en 1959, en una emisora pirata que tenía en Villanueva. Hacíamos un programa en el que los niños cantaban.Me di cuenta de la fuerza que tenían aquellos pequeños personajes, y decidí irme de gira por España sólo con mis muñecos. Peneque al frente, mi mujer, una maleta llena de ilusión y sin una peseta”.
La primera feria del juguete celebrada en Valencia, donde estaba con su mujer de viaje de novios, le permitió adquirir las primeras marionetas y desde entonces ha sido un ir y venir por numerosos pueblos de la geografía nacional.
“Aquellos eran tiempos difíciles”, recuerda Pino a Fran Horrillo en el reportaje publicado en el portal Hoy.es. “Vivíamos al día, de pueblo en pueblo. Mi mala suerte fue no poder tener un buen coche. El que teníamos, un Giman francés, ni frenaba y estaba siempre en el taller estropeado. Lo que sacábamos en los teatros lo gastábamos en las averías, en comer y dormir. En fin, un desastre. Gracias a que me prestaron unas pesetas pude comprar uno nuevo y la cosa empezó a ir mejor».
Sobre el nombre del personaje que se convertiría en el ‘buque insignia’ de la compañía familiar, Peneque, su creador asegura que no recuerda cómo le vino a la cabeza, ni tampoco la frase que tantos niños han gritado generación tras generación: ¡Peneque dónde te metes! “El caso es que me siento muy orgulloso de haber creado un personaje que ha repartido tanta felicidad y alegría. Además, son muchos los padres que se acercan y me saludan diciéndome que vieron a Peneque de pequeños y hoy traen a sus hijos. Y para un artista, no hay nada más grande que eso”, explica Miguel Pino.
Muchas han sido las anécdotas que salpican una existencia de medio siglo, como un día actuando en un pueblo de Murcia, donde pidió a un empresario que le cediera el teatro a la vista de que nadie asistía a sus representaciones. Se lo cedió sin condiciones y, casualmente, ese día tocó el Gordo de la lotería de Navidad, lo que le llevó a Pino a dar tres funciones ante el asombro del empresario.
El último de los grandes titiriteros ha recibido un sinfín de felicitaciones por sus bodas de oro repartiendo ilusión entre los más pequeños, entre ellas la del presidente Zapatero, donde asegura que “gracias a las aventuras de Peneque el Valiente el público ha podido descubrir en sus ciudades, pueblos y aldeas otros mundos imaginarios y de ilusión”. Tampoco ha faltado la felicitación de la Casa Real o de los presidentes autonómicos deExtremadura y Andalucía, sumándose ahora la que a buen seguro le brindarán a través de sus hijos el alcalde Perandones y las gentes de Astorga.