El torneo de bolo leonés y la muestra de mastín español completaron el programa de ayer
Vecinos y visitantes disfrutaron en armonía de la degustación de caldereta de cordero. E. NIÑO
Estefanía Niño / Villamanín
Los vecinos de Villamanín, y pueblos cercanos, celebraron ayer por todo lo alto el último día de los festejos en honor al patrón, San Juan Degollado. Los actos programados para la jornada son ya un clásico en las celebraciones de estas fiestas que se mantienen edición tras edición.
La exhibición de mastines y el XVII torneo de bolo leonés, que se desarrolló en el mesón La Pradera de Fontún, abrieron la última jornada festiva después de tres intensos días de fiesta llenos de actividades, baile y diversión, que comenzaron el pasado jueves día 27 de agosto. Aunque el momento culminante de estas fiestas fue la gran ‘corderada’, que se celebró un año más, en el parque de la localidad y que contó con la asistencia de la mayor parte de los habitantes de Villamanín.
Poco a poco los vecinos comenzaron a acomodarse en el lugar. Sillas, mesas y sombrillas se apoderaron del recinto al mismo tiempo que comenzaron a aparecer algunos majares como ensaladas, paella o ensaladilla rusa y deliciosos postres caseros, para ‘completar’ el menú festivo de cada año. Una gran fila se formó alrededor de las 15:00 horas, con el inicio del reparto gratuito de tablas de embutido, refrescos y vino, pan y el protagonista indiscutible de la jornada de ayer, la caldereta de cordero tan tradicional de los pueblos de la montaña.
Una comida al aire libre compartida por todos los vecinos de la zona, así como los visitantes que tuvieron a bien acercarse y tomar parte en estas fiestas patronales, que intercambiaron postres y en una ambiente alegre y distendido.
En total, según se informó desde el Ayuntamiento, se repartieron más de 600 raciones de caldereta de cordero. Un broche de oro espléndido para cerrar los festejos hasta el próximo año.
La exhibición de perros de raza mastín español, que se celebró desde primeras horas de la mañana en los prados frente a la carretera que va a Cármenes, reunió a un importante número de asistentes que no perdieron detalle. En total se presentaron 90 ejemplares de mastín de los que concursaron 58 canes. Todos los perros asistentes fueron subvencionados con 20 euros, además de la invitación a sus dueños a la gran caldereta popular. En el certamen, tomaron parte como jueces del evento tres experimentados ganaderos de la zona.
Las categorías de esta particular muestra fueron jóvenes, de 9 meses a 2 años, y adultos, a partir de los 2 años de edad. Además de los galardones para los mejores de cada disciplina, durante la entrega de premios también se distinguió, con una placa conmemorativa a uno de los criadores.
Esta competición, a pesar de contar con premios modestos, se va afianzando de año en año como cita ineludible y cuenta ya con un gran número de fieles seguidores. Muestra de ello fue la gran cantidad de aficionados que, desde primeras horas de la jornada, acudieron ayer al recinto de Villamanín.