UNA PROVINCIA EN BLANCO Y NEGRO

Ya no son las |
A cualquiera que le pidieran que adivinara lo que podría estar escrito detrás de esta vieja fotografía de la comarca de Somoza para identificarla diría: ‘Las fuerzas vivas del pueblo’. Por ahí deben andar el ‘señor cura’, el arcipreste de la comarca, al maestro, el presidente, el juez de paz... Eran los tiempos de las catequesis y las filminas; de besarle el anillo al señor cura; de esperar al maestro a la puerta de la vieja escuela (una vez encendida la estufa) para decirle todos a la vez ‘buenos días tenga usted’; de levantarse en la cantina cuando ellos entraban; de los informes de buena conducta para casarse, ingresar en algún cuerpo del Estado o puesto de trabajo de cierto prestigio; de las vigilias y las bulas; de los juramentos a escondidas... eran los tiempos de las llamadas ‘gentes de orden’. Los años de las fuerzas vivas. Ya han pasado aquellos tiempos (cada cual que añada por suerte o por desgracia, que cada uno cuenta la feria según le va en ella) y hoy sería irrepetible esta foto, entre otras cosas porque no parece tarea fácil juntar a tres curas en una comarca y sería casi milagroso que los tres vistieran sotana y bonete a la antigua usanza. Entre otras cosas porque las fuerzas vivas ya se han muerto. Al menos las de la fotografía. |
![]() Fulgencio Fernández |
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