ICAL / Valladolid
La economía de Castilla y León registró una caída interanual del 3,5 por ciento en el segundo trimestre de este año, siete décimas más que en el trimestre anterior (-2,8 por ciento), un dato negativo que, sin embargo, representa una moderación de ese descenso por primera vez desde que comenzó la crisis en el año 2007, según explicó hoy la consejera de Hacienda, Pilar del Olmo, con lo que se suaviza el ritmo de disminución de la actividad económica respecto a los periodos anteriores, “cuando los descensos se produjeron en picado”.
La evolución de la economía regional es, asimismo, menos desfavorable que la experimentada por España (-4,2 por ciento), la Zona Euro 16 (-4,6) y la Unión Europea de los 27 (-4,8 por ciento), según los datos publicados recientemente por el INE y por Eurostat.
En este sentido, la titular de Hacienda consideró prematuro hablar de “brotes verdes” porque, aunque mejores, son datos aún muy negativos y sólo referidos a un trimestre “que habrá que ver si tienen continuidad en periodos sucesivos”, ya que no se atrevió a prever si “ya se ha tocado fondo”. Además, añadió que también esa moderación de la caída también puede deberse al “esfuerzo” de las administraciones en la obra pública y una “apuesta decidida” por políticas de empleo que se han visto reflejadas entre abril y junio, si bien argumentó que la economía “no puede sostenerse” por la aportación del erario público, “sino que la salida de la crisis debe priorizarse desde la inversión privada, facilitando la financiación de las empresas para que invierten y se cree empleo”.
A pesar de no levantar las campanas al vuelo, Del Olmo reconoció que existen datos conocidos en los últimos días que podrían, al menos, hacer creer en una próxima recuperación de la economía regional. Al respecto recordó que Castilla y León fue la única comunidad que mejoró el indicador del comercio minorista, así como los de recaudación de impuestos correspondientes a la propia Consejería de Hacienda, “con caídas que también se han moderado”. A eso se añade que las economías de países del entorno de España, como Alemania y Francia, comienzan a mejorar, “y eso es importante para la Comunidad porque son los principales destinos de los productos de la región”.
El empleo, medido en puestos de trabajo equivalentes a tiempo completo, bajó un cuatro por ciento, descenso inferior al del trimestre anterior (-5,3). Los puestos de trabajo descendieron en todos los sectores productivos, excepto en los servicios no de mercado, destacando la moderación de los descensos del empleo en la construcción, los servicios de mercado y las ramas energéticas.
La consejera informó que el peso del sector servicios es en la Comunidad del 67,2 por ciento, es decir, dos terceras partes, “lo que representa una economía muy terciaria, moderna y similar a las europeas”, mientras que la industria se sitúa en el 17 por ciento de la economía regional, la construcción en el 10 y el sector primario en el 4,8 por ciento, debido “a las malas cosechas de este año”.
Oferta
En el desglose de los datos de coyuntura económica destaca la moderación, desde la perspectiva de la oferta, del descenso del ritmo de la actividad en la construcción, en las ramas industriales no energéticas y en los servicios de mercado, mientras se observan caídas más intensas en el sector primario y en las ramas energéticas. Así, las ramas primarias cayeron en este trimestre un 13 por ciento, ocho puntos por debajo del anterior, más cuando el último avance disponible de producción agraria (julio de 2009) refleja importantes caídas en la campaña 2008-2009. En cuanto al sector ganadero, registró en conjunto un descenso superior en el segundo trimestre, debido a la caída de la producción cárnica.
Por lo que respecta a la industria, bajó el 9,1 por ciento, frente al 6,9 de tres meses antes. Las ramas manufactureras experimentaron un descenso del 6,8 por ciento, menor que en el primer trimestre (-7,7). Todos los apartados registraron descensos, excepto la de alimentación. La rama de material de transporte continúa moderando su comportamiento contractivo, mientras que intensifican su descenso las ramas de madera y corcho, productos químicos, caucho y materias plásticas y maquinaria y equipo mecánico.
Por su parte, las energéticas mostraron un peor comportamiento que en el trimestre anterior, con un descenso de 19,3 por ciento. Así, la producción y distribución de energía eléctrica obtuvo un mayor descenso y las ramas extractivas registraron un descenso, frente al aumento observado en los tres primeros meses del año.
Por su parte, la actividad en el sector de la construcción descendió un 7,7 por ciento (-7,9 en el primero). Al respecto, la edificación residencial se mantiene en importantes tasas negativas, la edificación no residencial continúa descendiendo pero en menor medida y la obra civil incrementa su actividad incluso por encima del aumento observado en el primer trimestre.
Por último, el sector servicios redujo su actividad el 0,5 por ciento, de lo que los servicios de mercado decrecen un 1,4 por ciento (-1,5 entre enero y marzo) y se produce un comportamiento menos contractivo en todas la ramas del sector. En cuanto a los servicios no de mercado, crecieron un 2,5 por ciento, cuatro décimas más que en el trimestre precedente.
Demanda
En cuanto a la demanda, el descenso del PIB se explica por una aportación negativa de la demanda interna, estimada en 4,4 puntos (-4,1 puntos en el trimestre anterior), como consecuencia de un menor crecimiento del gasto en consumo final de las administraciones públicas y de los descensos algo más moderados del gasto en consumo final de los hogares y de la formación bruta de capital. Por su parte, el sector exterior tuvo una contribución positiva de 0,8 puntos al crecimiento del PIB en el segundo trimestre y, tanto las exportaciones como las importaciones continúan con contrayéndose (-2,8 y -4,1 por ciento, respectivamente) aunque con menor intensidad que en el trimestre anterior (-4,3 y -6,3 por ciento).
El gasto en consumo final descendió un 2,1 por ciento, mayor que el -1,7 mostrado entre enero y marzo. La evolución de sus componentes se centró en el decrecimiento del gasto en consumo privado un 3,1 por ciento, reflejando el comportamiento del mercado laboral. En cuanto al gasto en consumo de las administraciones públicas, su crecimiento se desacelera del 4 al 1,7 por ciento, debido al menor crecimiento del gasto en bienes y servicios por parte de este sector institucional. Por su parte, la formación bruta de capital registró una caída del 11,1 por ciento. Su primer componente, la formación bruta de capital fijo, cayó también el 11,1 por ciento. Este menor decrecimiento es el resultado de un comportamiento menos contractivo tanto de la inversión en bienes de equipo como de la inversión en construcción, que registran unas variaciones interanuales de -12,3 y -10,2 por ciento respectivamente, (-12,5 y -10,6 por ciento en el trimestre anterior). Por lo que respecta al segundo componente de este apartado, la variación de existencias, tuvo un efecto neutro sobre el crecimiento del PIB.
Medidas económicas
Por último, del Olmo pidió al Gobierno que no “improvise las medidas económicas”, como por ejemplo una posible subida de impuestos, “porque eso da inseguridad y la economía necesita estabilidad para que el dinero no tenga miedo”. “Una subida de impuestos, si no se hace con sentido común, no es buena para salir de una crisis”, comentó la consejera, quien lo ejemplificó con una posible subida impositiva de la renta, “que resultaría desincentivadora, sobretodo para los trabajadores por cuenta ajena, porque tendrían menos dinero para consumir e invertir en fondos, Bolsa, etc…”.