Las figuras retiradas del pórtico no volverán seguramente a su lugar de origen, pues los expertos aconsejan colocar réplicas
Como un ejército de piedra las estatuas del pórtico de la Catedral se alinean actualmente en el claustro, donde pueden ser visitadas por los turistas. MAURICIO PEÑA
Tomás Álvarez / León
Alineadas a lo largo de dos alas del claustro de la Catedral de León, una veintena de estatuas góticas del pórtico occidental esperan turno para su restauración y, mientras, están sirviendo como modelo para explicar la evolución del arte y la historia del monumento.
Las actividades de restauración y conservación de esta catedral se desarrollan en paralelo a un proyecto educativo consistente en permitir el acceso del público a las obras de arte; de modo que se puede conocer, desde una plataforma en la nave central, la acción sobre las vidrieras y ahora, en el claustro, el salvamento de las esculturas.
Estas labores se desarrollan en una acción conjunta de la Consejería de Cultura de la Junta de Castilla y León, Caja España y el Cabildo de la Catedral, firmantes de un convenio-proyecto cultural denominado ‘El Sueño de la Luz’.
Durante el pasado julio, las veintitrés esculturas de las jambas de la portada –todas de un periodo comprendido entre 1280 y 1458– fueron retiradas de aquel emplazamiento para someterlas a un largo proceso de restauración, necesario tras siglos de deterioro.
Una vez apeadas de su emplazamiento en el pórtico, veinte de las veintitrés esculturas quedaron ubicadas en el claustro catedralicio, mientras que las otras tres se trasladaron a la capilla de San Juan de Regla situada bajo la torre Norte.
Todo el proceso se está completando con estudios sobre las piedras, las policromías y análisis de la incidencia de la climatología y la contaminación.
De momento, estas obras forman parte de un recorrido turístico-artístico en el que los visitantes conocen de cerca las obras y contemplan la evolución artística, pues aunque todas son góticas proceden de distintos periodos y hay algunas “intrusas” que fueron colocadas en el pórtico pero anteriormente no formaron parte de la iconografía original.
Entre estas últimas, por ejemplo, la voluminosa Alegoría de la Justicia, cuya “deformidad” se explica porque fue una estatua colocada en alto, en el Abditorio, tribunal eclesiástico ubicado en el lado sur de la Seo, dependencias derribadas en 1910.
José Manuel Rodríguez Montañés, uno de los directivos del proyecto cultural ‘El Sueño de la Luz’, explica a los visitantes, ante la magnífica estatua del Anciano Simeón (1290/95) que los deterioros han sido motivados por el clima, las guerras... y hasta por los muchachos de tiempos pasados que hacían puntería lanzando piedras a las estatuas o las vidrieras, como se recoge en algún texto.
Refiriéndose a la erosión de las vestiduras, la rotura de filacterias, o la caída de elementos (como la llave de San Pedro), Rodríguez Montañés afirma que estas pérdidas “afectan a la propia esencia, el alma de las estatuas” pues la privan de simbologías.
En algunas obras se percibe aún policromías, como en la de San Pedro (1280/90) aunque en otras, comoSan Juan Bautista, de la misma época, el deterioro es absoluto, y la cara está profundamente destrozada.
Rodríguez Montañés explica que el abandono de las policromías se generalizó en los siglos XVI y XVII, y que lo que hubo desde entonces fue algún intento para devolver a la figura los volúmenes perdidos.
Esas figuras –retiradas del pórtico– no volverán seguramente a él, como aconsejan los expertos, que prefieren hacer réplicas de las imágenes para dejarlas en la portada, igual que se hizo en los años 50 con la estatua de la Virgen Blanca.