UNA IMAGEN Y 222 PALABRAS

Cachas y navaja, |
Nunca le falta al paisano una buena navaja en el bolso de la chaqueta. De cacha de madera, la hoja vieja y gastada por el uso pero afilada que corta el viento a base de repasos en buenas piedras. Como las de Taramundi, repiten. Por mucho que la guardia civil las requise por exceso de centímetros no se acabarán nunca. Falta hace una práctica navaja tanto para cortar el chorizo sentado en las piedras de una pared como para talar una vara verde en la orilla del río, imprescindible para matar el tiempo haciendo dibujos en la cacha, adornos en la puerta o juguetes de madera para los nietos. Los inviernos son largos, las horas en el portalón aburridas si no hay nada que hacer, los jubilados muchos, los artesanos numerosos... y ahí entra en juego la navaja. Mano al bolso, abrimos el instrumento y a trabajar. Así se va llenando la casa y el desván de cachas, las puertas de dibujos, las bodegas de cestos, las maderas de muescas, los arcones de remiendos, las horas de entretenimiento. ‘‘Cosas del paisano, que lo deja todo tirado por cualquier parte’’ rezunga la paisana que después las luce orgullosa en las marzas o en cualquier feria de esas que crecen por la provincia. Dale al paisano una buena navaja, afilada, y olvídate del aburrimiento. |
![]() Mauricio Peña |
![]() Fulgencio Fernández |
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