La familia Panero habitó esta vivienda que el Ayuntamiento ha querido recuperar para la ciudad
Una imagen de archivo de la entrada principal a la casa que está siendo objeto de una exhaustiva restauración desde hace cinco años. J.M. LÓPEZ
Laura A. Oria / Astorga
Hay quien puede pensar que la conmemoración del centenario del nacimiento del poeta Leopoldo Panero ha hecho resurgir en Astorga un especial interés por este importante autor y su obra. Citasque recuerdan su trabajo en parajes que le dieron el último adiós, pregones que llevan su nombre o versos que lo ensalzan son algunas muestras de un homenaje que la ciudad no siempre tuvo tiempo de realizar. Sin embargo, ese respeto y esa admiración no han permanecido dormidos, sino centrados en el lugar de la capital maragata en la que la esencia de la familia se conserva con mayor intensidad: la Casa Panero.
Referencia para todos los amantes y conocedores de la obra de Leopoldo y también para los cinéfilos atraídos por ‘El desencanto’, este edificio situado a pocos metros de la Catedral, se erige como el vestigio más importante de lo que en su día fue el centro de reunión familiar y que hasta hace pocos años llegó a ser visitada por alguno de sus miembros, como fue el caso de Michi Panero. El abandono y estado en el que se encontraba la misma fue una de las razones por las que el Ayuntamiento de la ciudad, encabezado por el alcalde Juan José Alonso Perandones, máximo valedor de esta actuación, tomó las riendas de un proyecto que pretende convertir este espacio en un rincón dedicado a la poesía astorgana.
Fue el 22 de marzo de 2002 cuando la Administración local compró a los sobrinos de Leopoldo Panero esta casa. Un montante de 366.617 euros fue el necesario para adquirir la titularidad de un inmueble que Moisés y Máxima, padres del poeta, dejaron en herencia a sus tres hijos, Leopoldo, Odila y María Luisa, quienes adquirieron la parte del primero siendo los herederos de estas los propietarios de la misma en el momento de la operación llevada a cabo por el Consistorio.
Desde entonces han sido ocho las fases llevadas a cabo para su restauración, estando pendientes todavía varios trabajos. Fases que muestran el esfuerzo llevado a cabo desde el Ayuntamiento de la ciudad que confía en ver concluida esta importante actuación a finales del presente año, poniendo en valor así uno de los símbolos de la ciudad literaria que fue, es y será Astorga.