UNA IMAGEN Y 212 PALABRAS

¡Qué solos se quedan |
Había más mesas en los históricos soportales, más sillas en cada mesa, más camareros con bandejas y paño blanco, más japoneses con sus cámaras y su sonrisa, más guiris en pantalón corto, más estudiantes esperando la noche, más leoneses sin vacaciones exteriores, más opositores en un descanso de sus estudios, más viajeros de viajes organizados con sus guías, más adolescentes papando moscas, más niños con sus niñeras, más abuelos haciendo de canguros, más profesores en los cursos de verano teorizando al sol, más viajeros hacia ninguna parte, más mirones de cuerpos con poca ropa, más curas camino de la Catedral... Y, todo hay que decirlo, menos jubilados lugareños pues se han ido para el pueblo huyendo del calor. Eran los esperados meses de julio y agosto, los que iban a sacar y no sacaron al turismo de los agobios, los tiempos de los sueños de los adolescentes y las realidades de los Rodríguez. Se han ido. Los meses y los turistas, las mesas y los japoneses, los camareros y los profesores. Siguen los curas camino de la Catedral pero aún no han vuelto los jubilados lugareños que se fueron al pueblo, esos aguantan hasta el Pilar o los Santos. Queda el calor pero se han ido. Qué solos se quedan los jubilados. |
![]() Mauricio Peña |
![]() Fulgencio Fernández |
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