UNA IMAGEN Y 222 PALABRAS

Ni gato, ni ventana: trampantojo |
Si llegas a Burón recorrerás las calles del pueblo convencido de que allí todo suena a verdad sin trampa. La nieve en los altos es nieve, el horizonte azul de agua es pantano, las piedras caídas del Palacio de los Allende son ruinas, los edificios levantados piedra a piedra son verdad, son como fueron la vieja escuela o la vieja iglesia. También fue verdad su desigual lucha contra el pantano enmascarada debajo de los focos de otro nombre, Riaño. Y fueron verdad los fríos de aquellos primeros inviernos en las casas (o lo que fuera) de madera, los duros años de las caracolas. Todo fue verdad, todo es real. Por eso irás convencido a ver si se deja acariciar el precioso gato que espera en la ventana. Y, sin embargo, algo no es verdad. Dentro del espacio que acota la madera no hay ni gato ni ventana, es un juego de artistas, trampantojo, una trampa ante el ojo que ha permitido tener preciosos muebles a quien realmente vive en una habitación de paredes vacías, que han creado enormes salones para películas donde realmente no hay nada. Un día Borrell del Caso le devolvió sus iras a los críticos pintando un niño que huía del marco y titulando la trampa ‘Escapando de la crítica’. ¿Alguien denuncia que de Burón están huyendo hasta los gatos? |
![]() Mauricio Peña |
![]() Fulgencio Fernández |
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