Todos los días hay algo que hacer. Las vacas de Víctor hay que ordeñarlas por la mañana y la tarde todos los días del año. MAURICIO PEÑA
Manuel C. Cachafeiro León
Miguel Ángel ha vuelto a arrancar el tractor de su padre, ya fallecido. Con 27 años, hace unos meses decidió poner fin a trabajos temporales en empresas de la zona de Veguellina para convertirse en el agricultor más joven de la provincia de León. Cultiva unas 48 hectáreas entre remolacha, alubias, maíz, patatas y girasol -”hay que jugar a todas las cartas”, dice- y sueña con, al menos, poder vivir de su trabajo en un sector que no atraviesa precisamente el mejor momento.
Con un crédito de 30.000 euros que le han concedido por nuevoagricultor, ha comprado otro tractor, éste de segunda mano, de 12 años de antigüedad, que le ha costado 18.000 euros, y un remolque, que también le ha valido “tres kilos” como dice él. Otra maquinaria, como una sulfatadora, le ha costado 9.000, y una grada para preparar la tierra, otros 7.000. “Eres jefe de ti mismo, pero si no sales hoy, mañana tienes el doble de tarea”.
Según datos del pasado mes de marzo, la provincia de León ha perdido en la última década más de 5.800 agricultores y ganaderos. Desde 1999 a diciembre de 2008, tres de cada diez abandonos del campo de la Comunidad se han producido en la provincia leonesa. Pese a todo, León es la provincia con más agricultores y ganaderos en activo, un total de 9.304. Provincias como Burgos, Salamanca y Zamora quedan ya lejos, con algo más de 6.000.
Miguel Ángel Fuertes procede de una familia de agricultores. Su padre y su abuelo también lo fueron. El tractor de su padre, un John Deere, que utiliza para pequeñas labores, vale hoy tanto como hace 22 años cuando murió su progenitor, una muestra clara del retroceso de la agricultura en una provincia como León. “Hoy en Veguellina estaremos en activo cinco agricultores cuando hace una década serían una veintena. Por encima de mí, el más joven tiene 55 años. Si fuera rentable y se viviera bien, ¿no crees que alguno de los hijos de esos agricultores no se hubiera animado como yo?”, se pregunta.
Miguel Ángel se quedó huérfano de padre con 5 años. Su madre les sacó adelante a él y a sus dos hermanos gracias a una pequeña explotación ganadera con seis vacas de leche. “Hoy sería imposible. Antes, cultivando unas 10 hectáreas y diez vacas, por ejemplo, vivía una familia. Era rentable. En cambio, hoy yo cultivo 48 y me las veo y deseo”, explica Miguel Ángel. 48 hectáreas que, por cierto, ha alquilado. “Si no somos capaces de amortizar los créditos, como para comprar fincas”, dice con cierta ironía.
El relevo generacional en el campo leonés “no va al ritmo que sería deseable”, según el presidente de Asaja, José Antonio Turrado. “Para que un joven se dedique a la agricultura tienen que jubilarse dos o tres agricultores”, señala.
Y es que el sector agrario y ganadero se encuentra en un momento delicado debido a la escasa incorporación de gente joven. Este año en la provincia 247 personas se han prejubilado, mientras que sólo se han incorporado 64, segúnMatías Llorente, presidente del sindicato UGAL-UPA. “Si no hay una renovación generacional no hay futuro en el sector”, afirmaLlorente, que cree que tanto o más que este problema hay que solucionar otros como “el trabajo que todavía realizan los jubilados en el campo, sin ceder sus derechos y cobrando a la vez, ayudas de la PAC y la jubilación”.
“El éxito de las incorporaciones al sector empieza por el convencimiento personal del joven de querer dedicarse a esta actividad y que no sea una decisión forzada por la familia o forzada por falta de salida en otros sectores productivos. Hoy, el joven que se queda en el campo, no puede hacerlo “porque no vale para otra cosa” como se decía hace unas décadas, sino que tiene que hacerlo porque vale para esto, porque tiene cualidades y ganas para emprender este particular negocio. Que además del trabajo físico en la explotación hay que hacer una buena gestión empresarial del negocio administrando de la forma más eficiente posible todos los recursos”, explica Turrado.
La segunda parte de esta historia es la de uno de los ganaderos más jóvenes de la provincia de León. Con 25 años, Víctor Mayo Sevillano se ha hecho cargo de la explotación de ganado vacuno de su padre, que acaba de prejubilarse. Está situada a las afueras de Santa Marina del Rey. Entre vacas de ordeño -unas 30- y animales de recría, tiene 70 ejemplares, todos de raza frisona. Como Miguel Ángel, el agricultor de Veguellina, también ha pasado por trabajos temporales -conductor de camión, obrero en una tejera..- hasta terminar eligiendo el mismo oficio que su padre. “Siempre me ha gustado. Prefiero trabajar para mí”, dice.
La explotación cuenta con todo lo que necesita una granja de este tipo, aunque padre e hijo coinciden en que son necesarias reformas. Las vacas se ordeñan por la mañana y por la tarde. Una a una hay que sacarlas hasta una pequeña sala con capacidad para cuatro animales. Cada vaca da al día entre 25 y 30 litros de leche y es un trabajo diario, de lunes a domingos. “Necesitaríamos una zona más grande, porque tardamos mucho tiempo; también necesito un mezclador para darles de comer el forraje. Bueno, poco a poco”, comenta Víctor.
Esta semana, los ganaderos de leche de vaca de Castilla y León ya han recibido los 6,1 millones de euros prometidos por Herrera para hacer frente a la crisis del sector.
Esta ayuda está destinada a 2.220 ganaderos que definitivamente han solicitado la misma en el plazo de convocatoria que se abrió en el mes de julio. El importe se distribuye en función de la cuota láctea que cada ganadero tiene asignada a fecha 1 de abril, siempre y cuando haya habido entregas de leche en el periodo comprendido entre los meses de abril y junio de este mismo año. El importe de estas ayudas oscila entre 300 y 7.500 euros por ganadero.
Miguel Ángel y Víctor creen en el campo. Lo han vivido en sus casas y quieren salir adelante. “Yo he trabajado en varias empresas, pero trabajas dos, tres meses y después vas al paro. Quiero algo estable. Algo que puede rentabilizar, aunque haya que pelear muchísimo”, dice Miguel Ángel.
La Unión de Pequeños Agricultores de Castilla y León cree que la falta de nuevos agricultores tiene mucho que ver conel “grave problema” que supone para la Comunidad el despoblamiento en el medio rural.
Según la organización agraria, se trata de un “problema endémico” que ya quedó recogido en el 2005 en un plan en la Comisión de Despoblamiento con 143 medidas que en teoría se iban a poner en marcha. “Es evidente que la falta de políticas agrarias dirigidas a quienes viven y trabajan en el medio rural es una de las causas. La mayoría de jóvenes en el medio rural no se incorporan Y El fortísimo proceso de envejecimiento poblacional desde hace dos décadas convierte a Castilla y León en una de las autonomías más despobladas”. Veguellina de Órbigo y Santa Marina del Rey son dos zonas bien comunicadas, en una comarca donde el campo ha dado de sí durante muchos años. Y lo mismo se podría decir de la ganadería. Hoy las vacas para dar leche no necesitan de grandes pastos sino una alimentación equilibrada. “Aquí no tengo los mismos gastos que si viviera en León. Con trabajo creo que puedo salir adelante”, dice Miguel Ángel. “Es duro, ¿pero qué trabajo no es hoy en día duro”, se pregunta Víctor al mirar lo que le viene encima.6