El profesor Carlos Taibo imparte hoy la ponencia inaugural del curso de la ULE
Carlos Taibo es escritor, editor y profesor de Ciencias Políticas de la Universidad Autónoma de Madrid.
C.D.R. / León
Arranca hoy el curso de verano de la Universidad de León sobre ‘Derechos humanos en el contexto de la crisis global’, el cual se desarrollará hasta el próximo jueves en el Ayuntamiento de San Andrés del Rabanedo, bajo la dirección del profesor de la Ule Enrique Javier Díez y con un total de 13 charlas.
De este modo, hoy a las 19:00 horas se inaugurará el curso, y media hora más tarde el profesor de la Autónoma de Madrid Carlos Taibo dará la charla inicial, que lleva el título de ‘Los derechos humanos de las futuras generaciones en el contexto de la crisis global: El necesario decrecimiento’. El profesor explica acerca de su ponencia que “es llamativo que las respuestas oficiales a la crisis sean recuperar el consumo, mientras que cada vez somos más conscientes de que el planeta tiene recursos limitados”, por eso, “el crecimiento no es la solución mágica a todos nuestros problemas,es uno de nuestros principales problemas”. En definitiva, Taibo asegura que “el crecimiento económico no conlleva cohesión social, sino que provoca agresiones medioambientales casi siempre irreversibles, facilita el agotamiento de recursos (que arrebatamos a futuras generaciones) y lleva a un modo de vida esclavo que nos hace creer que seremos más felices cuanto más trabajemos, más ganemos y más consumamos”. Así, este profesor y divulgador trata de convencer de que“no es más feliz quien más tiene ni quien más gasta, sino quien menos necesita; hay que desactivar esta superstición, pues es una fuente de problemas”.
Lógicamente, Carlos Taibo proclama que “no se puede crecer hasta el infinito” y añade que “el crecimiento económico registrado en nuestras sociedades no lleva añadido un crecimiento de la felicidad, como demuestran las estadísticas en Estados Unidos, donde la renta per cápita se ha multiplicado por tres desde la II Guerra Mundial, y sin embargo el porcentaje de ciudadanos que se dicen infelices ha aumentado hasta la mitad de la población”.
Pero el problema es que el ciudadano ha de enfrentarse a la presión del márketing y la propaganda. Taibo asegura que “luchar contra ello es muy difícil, pues todos tenemos en la cabeza el chip del consumo”. Sin embargo “no nos queda más remedio que cambiar, pues si quien dicta las reglas del juego son las grandes empresas y sus intereses, vamos muy mal”.
De este modo Carlos Taibo llega a la conclusión de que “en los cimientos de nuestras sociedades hay tres elementos, la publicidad que nos obliga a comprar lo que no necesitamos, el crédito que nos aporta dinero para comprar lo que no necesitamos, y la caducidad de los productos, que están fabricados de tal modo que en poco tiempo dejan de servirnos y nos obliga a comprar otros”.
Taibo señala como soluciones “llegar al convencimiento de que la felicidad tiene que ver con el consumo sólo en los estados de necesidad; y en segundo lugar reducir notablemente nuestros niveles de consumo, que es reducir la actividad en sectores como el automóvil, la aviación, la militar...”. El problema serían los millones de desempleados que así se generarían, a lo que el profesor opone que “hay dos caminos, permitir el desarrollo de los sectores que tienen que ver con las necesidades sociales y el respeto al medio ambiente, y repartir el trabajo en los sectores convencionales; de este modo trabajaremos menos y ganaremos menos, pero como consumiremos menos el escenario sería mejor”.
Carlos Taibo, en fin, asegura que él y quienes como él piensan, “somos conservadores, pues nos jugamos el provenir de la especie humana y tal vez el del planeta”.