UNA IMAGEN Y 232 PALABRAS

Dejad que los niños ... compren aquí |
El primer jefe de marketing de la multinacional más grande del mundo, al que dicen Jesucristo, lo tenía muy claro y muy claro lo expresó: “Dejad que los niños se acerquen a mí”. Y no les ha ido mal, no hay más que mirar los resultados muchos siglos después. Las siguientes multinacionales bebieron en las fuentes de los clásicos y no se les pasó por alto la recomendación, aunque le dieron un pequeño giro al texto: “Dejad que los niños compren aquí”. Pues detrás vienen los padres. Y los abuelos, tíos y demás familia, incluso los vecinos, que no hay buen vecino que no guarde en casa un regalo para los niños del barrio. Y así de aquellos Reyes Magos que nos traían pijamas y zapatillas pasamos a los del Exin Castillos, los Juegos Reunidos Geyper, las ambulancias con sirena y las muñecas de marca. Pero como era poco adoptamos a un barrigudo al que llamaban Papá Nöel que sólo habíamos visto en películas ñoñas de americanos llorones. E importamos un halloween con unas brujas de las que jamás habíamos escuchado ni una palabra pero para las que hay que comprar ropas. Y el ratoncito Pérez. Y... Por eso ya no hay centro comercial que se precie que no ponga un tiovivo a la vista de los niños que andan por la calle. Sus luces son el reclamo, el resto lo hacen los chavales: “Papi, papi...”. |
![]() Mauricio Peña |
![]() Fulgencio Fernández |
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