Sandra Palomar Caballero regenta una tienda en León y trabaja como modelo y maquilladora profesional
SECUNDINO PÉREZ
Secundino Pérez / León
EUn desfile de moda de María Lafuente, diseñadora leonesa con proyección internacional, inaugura un polideportivo en San Andrés. Una de las jóvenes modelos participantes es Sandra Palomar, quien colabora con el C.P.I., Centro de Personalización de Imagen de León. De ese desfile, esta catalana afincada en León desde hace una década, puede saltar a maquillar a una novia a punto de casarse o vender unos pendientes que ella misma ha elaborado, o customizarunos pantalones para una joven quinceañera que quiere ser diferente.Mide 1,74 cm., de ojos negros y cabello castaño, habla inglés, idioma que utiliza para internacionalizar su negocio a través de Internet, una pequeña empresa que ella llama “la tienda de los sueños, pues aquí tú tienes un sueño y yo te lo hago realidad”, y está convencida de que hay que revalorizar lo artesanal, lo hecho a mano y con mimo.
Por eso, hoy que casi todo viene confeccionado de fábrica, Sandra ha querido retomar el negocio que impulsó hace unos años por primera vez y le ha dado una vuelta de tuerca apostando por el concepto de ‘todo a mano’. Pendientes, collares, objetos de realce personal o customizar la ropa, arreglar todo tipo de vestuario. Sandra presume que sus clientas son de todas las edades y lugares. “Aquí llegan niñas, adultos, novias, chicos, toda clase de gente” y añade: “e incluso tengo clientas de Bilbao, de Madrid, de Barcelona, de Grecia. Los complementos están viajando por toda Europa”. Comparte el negocio con su madre con quien sale a correr por la orilla del Bernesga cuando acaban la jornada. Cree que ser empresaria es muy difícil “porque siempre hay algo que te lo tira para atrás o tienes que salvar muchas trabas,hay que tener mucha fuerza interior para seguir luchando”. Estudió en el colegio María Auxiliadora de Barcelona, “siempre entre monjas hasta que empecé a estudiar Diseño de Moda y Patronaje Industrial en la Escuela Guerrero de Barcelona”; al acabar, vino a León y se buscó la vida siempre en ocupaciones de cara al público. Abrió una tienda de moda y complementos con otra socia, sirvió copas en un bar de moda de la ciudad y posó como modelo. Esto último la llevó a Madrid donde estuvo cuatro años trabajando duro en publicidad, “para Don Algodón, Homeless, Formula 1, Chica Marlboro, la Campaña del Mundial de Vela…”, recuerda con agrado aunque pronto destaca el lado negro de todo esto: “la competencia entre mujeres es insoportable, no hay compañerismo”. Sandra Palomar -que hizo sus primeros posados ante la cámara de su padre, fotógrafo en Barcelona- , aborrece los concursos de belleza porque “hay mucho tongo” y lo sabe bien esta modelo que llegó a finalista de Linda de España. Viajar y estar fuera la llevó a apreciar lo bueno de León, “aquí se puede vivir bien, pero hay que valorar lo que tienes”. “Vas fuera y encuentras bares de copas o tiendas como esta, y si lo ves en Barcelona te gusta, pero aquí no lo valoras, por eso es bueno viajar y tomar distancia. La gente joven tenemos que luchar por ello, al menos los que se quieran quedar aquí”.
Cuatro años de relación con la firma de maquillaje MAC,la ha llevado a disfrutar de este trabajo, “maquillando en obras de teatro, en óperas, a novias…, es una pasada, sigo maquillando”. Pero aunque se dedica a realzar la belleza de todo el que pasa por su negocio no tiene ídolos. Y es que tiene claro que “no se puede vivir de ídolos, si acaso tener varios y coger lo mejor de cada uno”. De pequeña soñaba con crear su propia marca de ropa y “creé mi propia marca de complementos”. Ahora piensa que lo más importante es estar bien con uno mismo: “si tienes paz y alegría interior eso se trasmite hacia fuera; además,dicen que es bueno sonreír, pues a sonreír”.