La peor semana de incendios en León acaba sin un detenido. En los pueblos nadie sabe nada
Cartel indicativo del pueblo de Tonín, con el monte quemado a sus espaldas, el pasado miércoles, tres días después del incendio. M.C.C.
Manuel C. Cachafeiro / León
En Tonín de Arbás no salen del asombro. El pasado fin de semana, uno de los montes próximos al pueblo ardió sembrando el desconcierto en esta pequeña población de la Tercia cercana ya al puerto de Pajares. Muchos veraneantes que apuraban los últimos días de vacaciones antes de volver a la ciudad vivieron horas de angustia y los más mayores, los pocos que van quedando —en invierno sólo residen en Tonín 18 vecinos—, no recordaban algo parecido en décadas. “Lo pasamos mal, porque el humo llegó hasta el pueblo y la gente mayor no podía respirar”, explica una vecina.
Tonín es un pueblo con historia y, como otros pueblos de la zona —Villamanín, Felmín—, hay autores que atribuyen su origen a la repoblación de Alfonso I el Católico, yerno de Pelayo.
En general, en todo el valle del Bernesga, desde Cuadros a Villamanín, se producen muy pocos fuegos. Así, el Rabizo, el ‘pulmón’ de La Robla, que llega hasta Garrafe de Torío, nunca ha ardido salvo algún pequeño conato. Y lo mismo se podría decir del valle de la Tercia. El de Tonín es el primer incendio del año en el municipio. Es una zona donde se cuidan los montes, por lo que el caso de este pequeño pueblo es mucho más extraño. “Dicen que fue provocado. Yo no lo sé, pero no es habitual que se quemen los montes”, asegura el alcalde de Villamanín, Óscar Gutiérrez.
La Montaña Central es vigilada durante los meses que dura la campaña contra los incendios desde la base de Camposagrado. Cualquier columna de humo es inmediatamente controlada y es frecuente ver el helicóptero sobrevolando amplias zonas del norte de la provincia.
El pasado domingo, 13 de septiembre, a primera hora de la tarde, la Junta de Castilla y León acordó declarar el nivel 2 de alerta en toda la provincia de León. Tonín, Omaña, Laciana y, sobre todo, el Bierzo fueron los grandes protagonistas de una medida que pudo implicar el desalojo de pueblos por razón de las llamas.
En el caso de Tonín, la Agencia de Protección Civil desplazó un completo operativo ante la posibilidad de que tuviera que ser evacuada la población. Concretamente, una Unidad de Apoyo Logístico, un vehículo pesado con material de evacuación, un vehículo ligero y tres técnicos. “No fue para tanto, pero sí fue un incendio importante”, asegura el alcalde.
El caso de Tonín es más complejo aún, teniendo en cuenta que se trata de un pueblo con gran tradición comunal. Tal es así, que su archivo se guarda en un arca. De él forman parte documentos antiguos, como las mojoneras de los puertos de Polledo y Pollerín, muy discutidas con Pendilla. Los más antiguos están datados en el siglo XVIII y se guardan en una casa particular. Por eso mismo, es más difícil explicarse por qué se incendió el monte.
El 70% de los fuegos de este verano han sido provocados pero, de momento, no se ha detenido a ningún pirómano. Al menos, no se ha informado. Según la vicepresidenta primera y consejera de Medio Ambiente, María Jesús Ruiz, detrás de los incendios del pasado fin de semana hubo “una acción criminal coordinada de muchas personas”, ya que “al tiempo que se apagan y controlan unos, inmediatamente se volvían a producir otros a escasa distancia”.“Hay que aplicar la ley con el máximo rigor”, añadió la consejera, que exigió una actuación coordinada de la Guardia Civil para detener a los autores. Y lo mismo dice el delegado del Gobierno, Miguel Alejo, para quien los pirómanos son “unos verdaderos criminales del medio ambiente”.
El tema de los pirómanos está suscitando debates no sólo en España. En Grecia, a raíz de lo ocurrido este verano, las autoridades estudian considerar al que quema el monte como un terrorista.
De todas formas, también es cierto que existe cierta confusión sobre los términos pirómano e incendiario. Un “pirómano” es una persona que padece piromanía, un trastorno que se caracteriza por que quienes lo sufren disfrutan provocando fuegos y observando sus consecuencias. En el caso de los últimos incendios de León la definición más exacta podría ser “incendiario”, que es aquel que quema el monte, casi siempre por intereses.
Una semana después del ‘domingo negro’ de los montes leoneses, no hay ningún detenido. En el caso de Tonín, las únicas razones que pudieran estar detrás del incendio serían los pastos o la caza. En la zona apenas quedan media docena de ganaderos y los pastos son abundantes. Y en cuestión de caza, la zona tampoco es importante, ni tiene tantos cazadores. ¿Quién ha quemado el monte entonces?. El alcalde dice que no lo sabe. La Guardia Civil no tiene indicios, a día de hoy. Y la Junta no tiene competencias. “Lo que está claro es que alguien ha quemado los montes”, aseguran fuentes de la Consejería de Medio Ambiente.
Y es que lo difícil no es localizar al pirómano, sino pillarle con las manos en la masa. Y en cuestión de incendios, o se le pilla con el mechero en el momento de prender o no hay nada que hacer.