El enfrentamiento político se está radicalizando a nivel nacional y por extensión a nivel local y siempre con la crisis económica como eje. Podría pensarse que esta radicalización en una provincia como León, con el poder dividido muy por igual entre ambos partidos mayoritarios, resultará catastrófico para los leoneses. Afortunadamente ayer fue un día muy rico en noticias, que afortunadamente demuestran que, a pesar del enfrentamiento, los políticos y las instituciones parecen remar en la misma dirección. Los discursos políticos coinciden todos en que el futuro de León ha de pasar por lograr un equilibrio del gasto público, en potenciar las nuevas tecnologías, que deben servir no sólo para crear nuevos puestos de trabajo sino para lograr que el sector primario (agricultura y minería) no dejen de figurar en la economía sostenible y, finalmente, potenciar el turismo de interior. El acuerdo de Feve, Ministerio de Fomento, Junta y Ayuntamiento para soterrar o integrar el ferrocarril en la ciudad, puede suponer la inversión de unos 70 millones de euros, mejorará la habitabilidad de la ciudad y potenciará el turismo. Lo mismo puede decirse del Palacio de Congresos, ya en marcha en la antigua Azucarera, con una inversión de 75 millones y acuerdo unánime. La apuesta de la Junta por las nuevas tecnologías anunciando la creación del centro digital de la comunidad en León y la próxima inauguración del centro de supercomputación que se ubicará en la Universidad, coinciden con el compromiso del Inteco de iniciar la segunda fase de ampliación y nuevos desarrollos tecnológicos. La inauguración del nuevo matadero privatizado hay que inscribirla en la política de ahorro de gasto de gestión municipal de León, sin merma de los servicios y la apertura de 8 nuevos kilómetros de pistas esquiables en San Isidro en el impulso del turismo provincial. Los datos y los análisis auguran un empeoramiento de la situación económica en León durante este trimestre y buena parte del próximo año, en los que la crisis financiera e inmobiliaria seguirán arrojando al paro aún a miles de personas. Por eso resulta gratificante ver que los dirigentes políticos han decidido ser consecuentes y comprobar que, a pesar de las amenazas públicas, queda aún margen para el consenso, que será indispensable para acometer las reformas administrativas necesarias para reducir de manera significativa el gasto público, la gran asignatura pendiente.