Si hacemos una encuesta sobre el actual presidente del Gobierno, veremos respuestas para todos los gustos. Unos dirán que es un personaje excelente, carismático, bondadoso... y otros dirán todo lo contrario. La mejor encuesta son las elecciones y hasta el presente ha ganado dos, la primera con la ayuda de un gran atentado terrorista del que quedan muchas incógnitas sin despejar, y la otra porque fue capaz de convencer a muchos de que las cosas iban muy bien, especialmente la economía. Algunos profetizaban una gran crisis, pero él supo convencer a la mayoría de que eso no era cierto. La crisis ha llegado en toda su crudeza, más lo que falta por venir; pero podemos afirmar que ZP tiene capacidad para convencer al personal de que lo peor ha pasado y que su gestión ha sido inmejorable. Si, además, le ayudan los medios de comunicación, el éxito está asegurado.
Sin embargo, hay quienes piensan que nos encontramos ante el peor presidente de todos los tiempos, que está llevando a España a la ruina moral y económica, rodeado de ministros incompetentes para que no le hagan sombra; que más que socialista parece de extrema izquierda. Temen algunos que, si hemos de fiarnos de los refranes, hay uno que nos llena de preocupación: “Dime con quién andas y te diré quién eres”. Baste recordar las últimas visitas: Gadaffi, Hugo Chávez y Evo Morales... Obsesionado por borrar cualquier vestigio que haga referencia a la Iglesia Católica, desvirtuando el concepto de matrimonio y de familia, asfixiando la enseñanza religiosa escolar, decidido a elaborar una nueva ley de libertad religiosa para hacer de menos a los católicos, atacando sin piedad a la vida de los no nacidos... y con la economía por los suelos. Mucha gente está despertando del letargo, incluso entre los miembros de su partido y en algunos medios de comunicación. Mientras unos le dicen “No te vayas, por favor”, otros le dirán: “Váyase, señor Rodríguez”.