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ARTE EXPOSICIÓN

“¿Necesita explicación una rosa?”

El pintor leonés Seve Trapiello inaugura hoy una nueva exposición en Bernesga después de dos años

Severino García Trapiello (Seve Trapiello) ante uno de sus cuadros con uno de los monumentos que más le gusta llevar a sus obras, la Catedral de León. J.M. LÓPEZ

Fulgencio Fernández / León
Vive en Navafría y se ha hecho como la Sobarriba, está ahí, lo tiene todo, pero no quiere meter ruido, asomarse al balcón de las vanidades de la ciudad. Trabaja como los campesinos de la Sobarriba. “Madrugo y me pongo a pintar. Sólo lo dejo algunos ratos para bajar a la huerta, atender las gallinas y esas cosas y vuelvo a pintar. No imagino la vida sin pintar, si me meten en una oficina me matan”.
Y la cosecha del último año la presenta esta tarde en la Sala de Arte Bernesga. “Ya hacía dos años que no exponía y muestro lo que he hecho este último año pues el anterior estuve preparando la de México y el anterior la de Oviedo”.
Composiciones y paisajes
Tres temas protagonizan las obras que Seve Trapiello muestra a sus paisanos: composiciones, paisajes y unas tablas hechas sobre cuarterones. 35 óleos sobre lienzo y 14 tablitas. “Son temas clásicos míos, aquellas cosas que tienes cerca como las flores o los paisajes de León y sus monumentos, San Isidoro, San Marcos...”.
La Catedral, San Isidoro, San Marcos siempre han estado en su obra. “A los pintores nos ocurre como a los poetas, que dicen que siempre hacen el mismo poema. Nosotros podemos pintar los mismos edificios, pero siempre son diferentes: la luz, el día, la noche, el amanecer... Ya llevo casi treinta años pintando y el mensaje se va puliendo, pero es el mismo aunquetrato de definirlo para que resulte más sencillo y más bello, si es posible. Porque la búsqueda de la belleza es constante. ”.
- Y, viviendo en la Sobarriba, no ha pensado en plasmar los curtidos rostros de aquellas gentes, con tanta fuerza como tienen algunos.
- No me ha llamado. He hecho figura pero no he pensado en unas gentes en concreto, pero tampoco descarto nada.
De las tablas dice que “son el resultado de los largos inviernos leoneses. Son asuntos de escritorio, mucho más íntimos que los paisajes”.
No cierra ningún camino pues es consciente de que no siempre elige él la temática de sus obras, que son ellas las que llaman a su puerta. “Es cierto, de repente hay algo que te golpea el cerebro y el corazón, que te impresiona. Ahora estoy con una historia de los coptos (los cristianos de Egipto pertenecientes a la iglesias coptas) porque me impresionó la composición de una fotografía, la luz cayendo desde sus cabezas, sus túnicas”.
Seve Trapiello está convencido de que ese mismo golpe que recibe su corazón y se convierte en el motivo de un cuadro lo debe recibir el espectador. “La gente dice eso de ‘yo no entiendo de arte’ y siempre les llevo la contraria, entiende todo el mundo, es tan fácil como decir ‘me gusta o no me gusta’. Otra cosa es que haya gente que los quiera alejar del arte con un lenguaje hermético, con grupos cerrados y excluyentes”.
- ¿Necesita una explicación el arte, un cuadro?
- ¿Necesita explicación una rosa? No, es algo bello que tu ves y disfrutas, lo demás me parece que es una puerta por la que se están colando historias muy raras.
Seve Trapiello se muestra convencido de que el único camino para estar en el mundo del arte con dignidad es el trabajo, estar trabajando cuando llaman las musas a la puerta. “Paloma O’Shea lo explicaba muy bien en el mundo de la música cuando decía: Si un pianista no ensaya un día lo nota él; si no ensaya dos días lo notan los buenos críticos y su manager pero si no ensaya tres días ya lo nota el público. A los pintores nos ocurre lo mismo y yo creo que algo similar vivirán los escritores, poetas, etc”.
Trapiello cree que hay dos formas de estar en el mundo del arte, asomado siempre al escaparate o trabajando, y él ha apostado claramente por la segunda opción. “Y, debo reconocerlo, no me va mal. Vivo y hago lo que me gusta, lo único que creo que sabría hacer, no me imagino sin la pintura, sin ponerme ante el caballete cada día. De todas formas creo que son modas y las modas pasan; a la larga, la única realidad es que por sus obras los conoceréis”.
Este pintor nacido en Manzaneda y afincado en Navafría espera con cierta expectación esta nueva exposición. “A mi siempre me había ido bien en mi tierra pero uno llega a asustarse con toda la historia de la crisis. A ver qué ocurre, a fin de cuentas yo lo único que pretendo es seguir respirando, es decir pintando”.
Ahí está. Hoy inaugura, con los mismos nervios de siempre porque Seve Trapiello es así, “me hace ilusión y me da pánico pues, a fin de cuentas, eres tu quien se expone ante el público”.

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