La Consejería lleva invertidos en esta estrategia de calidad más de 2,8 millones en los últimos dos años
Ical / Valladolid
La Consejería de Sanidad ha logrado reducir a la mitad las infecciones asociadas al uso de catéteres venosos en las unidades de cuidados intensivos (UCIs) de la Comunidad, gracias a la aplicación de un programa que comenzó a pilotar hace dos años en colaboración con la Agencia de Calidad, la Sociedad Española de Medicina Intensiva, Crítica y Unidades Coronarias Agudas (Semicyuc) y la Organización Mundial de la Salud (OMS), a través de la Alianza Mundial para la Seguridad del Paciente.
En concreto, ha conseguido rebajar la incidencia de infecciones asociadas al catéter de unos seis episodios a tres por cada 1.000 días de aplicación, por debajo de la media nacional, cuando el objetivo que se marcó eran cuatro, según explicó a Ical la directora general de Planificación, Calidad, Ordenación y Formación de la Consejería, Ana Hernando.
Hernando destacó que este programa se enmarca en la estrategia de seguridad del paciente, cuyo objetivo no es otro que trabajar para implantar prácticas más seguras relacionadas con complicaciones que surgen derivadas de la práctica médica. Así, en este marco se están desarrollando programas como la implantación de protocolos para prevenir fracturas de cadera en pacientes intervenidos y reducir la aparición de úlceras por presión en pacientes encamados; identificación de pacientes hospitalizados por medio de pulseras, y programas para reducir problemas con el uso de medicamentos, entre otros.
En el caso concreto de las UCIs, un estudio liderado por Peter Pronovost -se publicó en New England Journal en diciembre de 2006, sobre un trabajo realizado en 103 UCIs del Estado de Michigan- demostró la posibilidad de reducir la bacteriemia relacionada con el catéter venoso central mediante la puesta en marcha de una intervención multifactorial. Este modelo se tomó como ejemplo internacional y Castilla y León participó en el proyecto piloto puesto en marcha a finales de 2007 en España. Además, se incorporó a finales de 2008 a la segunda fase del estudio, abierta, ya a la participación del resto de UCIs del país.
En estos momentos participan en el programa diez UCIs de Castilla y León, las de los complejos asistenciales de Ávila, Burgos, León, Palencia, Salamanca, Segovia, Soria, Zamora y las de los hospitales Clínico Universitario y Río Hortega de Valladolid. La actividad se centra en dos actuaciones básicas, unas de prevención y otras de gestión de riesgos en la unidad.
Otros resultados
La puesta en marcha del proyecto ha tenido otros efectos, “no menos importantes”, relacionados con la creación de una cultura de mejora continua en las unidades. Así, se han ido creando grupos de profesionales multidisciplinares en las UCIs que se reúnen periódicamente para plantear mejoras en su forma de trabajar y que, gracias a la experiencia con el proyecto, se han propuesto seguir avanzando en la utilización de nuevas herramientas de gestión de calidad que les ayuden a obtener, cada vez, mejores resultados.
“Es de justicia agradecer el trabajo de todos estos profesionales, sin los que no se podría haber aplicado el programa. Es justo reconocer la participación y dedicación responsable del conjunto de los profesionales que trabajan en estas unidades para obtener los buenos resultados que estamos observando en el proyecto”, destacó la directora general de Planificación.
Estrategia de seguridad del paciente
Los profesionales sanitarios de Castilla y León vienen aplicando desde hace tiempo diversas estrategias para evitar riesgos derivados de la práctica clínica que cada día aporta nuevos beneficios pero, por su complejidad, también puede implicar la aparición de efectos no deseados. Aunque éstos no se pueden eliminar en su totalidad, hay medidas que sí permiten reducirlos.
En los tres últimos años, la Consejería de Sanidad “ha sumado esfuerzos” para avanzar en este objetivo en colaboración con el Ministerio de Sanidad y Consumo, dentro de su “programa para la mejora continua de la calidad”. De hecho, ha invertido más de 2,8 millones en esta estrategia en la que también es necesaria la participación de los pacientes.
La estrategia incluye la difusión de prácticas seguras; promoción de la cultura de seguridad y la investigación, así como el diseño de sistemas de información. En esta línea, por ejemplo, el Hospital Clínico de Salamanca está desarrollando un sistema de notificación de casos ligados a medicamentos que será el modelo que se implantará en el conjunto del Sistema Nacional de Salud (SNS).
Papel del paciente
“El papel de los pacientes es esencial en esta estrategia”, mantuvo Hernando, quien recordó que siempre hay que preguntar ante cualquier duda, tanto antes de acudir a un centro hospitalario como a la hora de recibir el alta médica. “También, es importante que un paciente nunca se quede con dudas sobre los medicamentos que debe tomar y cómo consumirlos”. Además, teniendo en cuenta que las infecciones hospitalarias son uno de los principales riesgos para la salud mientras se está ingresado y las manos son el modo de contagio más frecuente, hay que asegurarse de lavárselas bien, tanto el enfermo como sus acompañantes.
Ante cualquier prueba, si una mujer piensa que está embarazada debe indicárselo a su médico; también hay que informarle de los medicamentos que toma, si es alérgico, si sigue una dieta especial, y siempre hay que marcharse a casa con toda la información referente a su tratamiento y los posibles efectos secundarios o indeseables del mismo bien entendidos.