Pepe y Jonathan dan la victoria a la Ponferradina en su visita a Sestao
Los jugadores de la Ponferradina celebran con Pepe el gol que encarriló la victoria berciana. PACO ARROYABE
A.O. / Sestao
La Ponferradina cosechó ayer un nuevo triunfo en el siempre difícil campo de Las Llanas gracias a la falta de acierto y las imprecisiones en defensa de su rival. El conjunto leonés, consciente de la asfixiante presión que caracteriza al juego verdinegro, se armó de paciencia y encaró el choque con la idea de sacar partido a cada concesión de su rival. A la postre lo logró y, con ello, recupera el liderato del Grupo I. La derrota del Alavés en Ferrol (2-0) deja a los blanquiazules en solitario en el primer puesto.
La Ponferradina saltó al terreno de juego con el objetivo de sumar tres nuevos puntos ante un rival que, a priori, no tenía que poner demasiadas trabas al buen fútbol practicado por los bercianos. Sin embargo, el conjunto vasco se mostró sólido en defensa e impidió que la Ponfe gozara de claras ocasiones de gol.
Por lo que se refiere a la retaguardia de la Deportiva, sus hombres apenas tuvieron que intervenir ante un rival que, como ya le viene sucediendo en este inicio de temporada, se encuentra con muchos problemas a la hora de desplegar su fútbol en los metros finales. Así las cosas, el partido se convirtió en un auténtico muestrario del estilo anglosajón: poco juego elaborado y mucho balón largo en busca de un delantero que sepa remachar el esférico al fondo de las mallas.
El Sestao, muy necesitado de lograr los tres puntos, se precipitó en muchas de sus acciones pese a buscar el tanto con insistencia. La Ponferradina aprovechó la situación de su rival para dar algo más de tranquilidad a su juego. Sin prisas. El centro del campo berciano tocaba y tocaba en la zona ancha del terreno de juego a la espera de algún resquicio por el que desmontar el buen orden defensivo de los locales.
Los visitantes no gozaron de grandes ocasiones de gol, pero siempre que merodearon los aledaños de la portería defendida por Álvaro lo hicieron con mucho peligro. Al final, la paciencia de la Ponferradina obtuvo su recompensa cuando uno menos se lo podría esperar.
En el minuto 34, la zaga visitante volvió a colgar un balón que Yuri, aprovechando su corpulencia, cazó y protegió hasta que cayó al suelo junto a Garmendia, su marcador. El colegiado interpretó que el zaguero verdiblanco había cometido falta. Cuando el cancebero local estaba colocando aún su barrera, Vega colgó el balón al corazón del área para que Álvaro despejara sin mucha fortuna. El rechace cayó a los pies de Yuri, que envió el balón a la madera. Pepe Alcaide, muy pillo, se adelantó a su marcador para recoger nuevamente el rechace y enviar el esférico al fondo de la red.
El gol no cambió para nada la dinámica del encuentro. El Sestao apenas notó el golpe y continuó intentando llegar a la portería defendida por Alejandro, quien apenas intervino en el primer tiempo. La última ocasión del primer tiempo fue para los locales en una jugada trenzada que Eizaguirre no supo aprovechar.
Tras el paso por vestuarios, el Sestao siguió con su mismo objetivo y cargado de energía: atacar la salida de balón de la Deportiva y buscar el gol. En el minuto 62 pudo lograr el empate en una de sus mejores ocasiones a la salida de un córner. Ibai pasó en corto a Bergara y centró un balón medido al segundo palo directo a la cabeza de Basagoiti, pero en medio del barullo el capitán sestauarra, en vez de rematar a puerta, decidió dejar hacia atrás para un compañero, pero despejó la defensa berciana.
Los jugadores de la Ponferradina, pese al empuje de los locales, no bajaron los brazos y siguieron lanzando avisos al guardameta Álvaro. En el minuto 72, tras una internada por la izquierda de Rubén Vega, Yury se plantó solo en la frontal, pero antes de armar la pierna para disparar, apareció Larrazabal para entorpecer su disparo y rebañarle el esférico. En la siguiente jugada, el colegiado anuló un gol de Víctor Salas al rematar éste con la mano.
Estos dos avisos no frenaron el ímpetu de los locales en busca del empate. Los pupilos de Alfonso del Barrio continuaron buscando la meta visitante, pero sin fortuna ni acierto. Bergara, muy activo, lo intentó sin acierto a falta de quince minutos para el final. En medio del acoso local, la Ponferradina se quedó con un jugador menos después de que Yuri propinara un manotazo a Bergara tras una dura entrada.
Con un jugador menos en sus filas, los bercianos optaron por proteger su meta y esperar a una contra. En una de esas, apenas unos instantes después de la roja a Yuri, llegó el golpe definitivo en un buen contraataque que Jonathan culminó con acierto para cerrar el marcador.