El Ayuntamiento regala una hucha a los eclesiásticos para que contribuyan a los gastos de la ciudad
Las doncellas tienen un especial protagonismo en la tradicional ceremonia de Las Cantaderas que se celebró ayer en el claustro de la Catedral. SECUNDINO PÉREZ
L.C. / León
El claustro de la Catedral de León fue escenario ayer de un nuevo enfrentamiento dialéctico entre el Consistorio leonés y el cabildo catedralicio en la tradicional ceremonia de ‘Las Cantaderas’, que en esta ocasión estuvo marcado por la defensa del papel de la mujer en la sociedad moderna y al que asistieron centenares de leoneses.
Durante el acto, que data de 1501 y que está declarado de Interés Turístico Regional, ambas partes debatieron la obligatoriedad de la ofrenda realizada a la Virgen de Regla tras la victoria de los leoneses ante los musulmanes en la batalla de Clavijo con el rey Ramiro I a la cabeza, y que puso fin al tributo de las cien doncellas que debían pagar los reyes cristianos a los califas musulmanes a cambio de no sufrir sus ataques.
Al templo leonés llegó el cortejo procedente del Consistorio de San Marcelo, con las cantaderas a la cabeza, a las que siguieron las cien doncellas y la corporación municipal, entre la que se encontraba la síndico del Ayuntamiento, la edil Evelia Fernández. A las puertas de la Catedral les esperaba el Cabildo Catedralicio, cuya voz en el duelo dialéctico la puso hoy Mario González.
Tras la recepción y las danzas de las cantaderas bajo el mando de la sotadera, encargada de instruir a las jóvenes cristianas en los usos y costumbres de los musulmanes, Consistorio y Cabildo se enzarzaron en un debate dialéctico que duró alrededor de una hora.
Como no podía ser de otra forma, la síndico municipal recordó durante su intervención el carácter “libre y voluntario” de la ofrenda, que “no nos lo ha exigido ni el cielo ni sus representantes en la tierra”, y echó la vista atrás hacia los orígenes del tributo de las cien doncellas, “tiempos en que era una obligación”, bajo el mandato de reyes “calzonazos”, para los que si el objeto del tributo hubieran sido hombres “no se habría llegado a producir”.
Sus palabras fueron rebatidas enseguida por el síndico eclesiástico, que calificó su discurso de “bueno y original, pese a lo que lo que es bueno no es original, y lo que es original no es bueno, muy mediatizado y en el que ha arrimado el agua a su molino”, no sin antes preguntar a la concejala de Cultura el modo de dirigirse a su persona, como “miembro o miembra” de la corporación.Recordó que “la Virgen liberó a León del tributo, y la justicia es que sus representantes cumplan con su obligación”.
Llegaron entonces los reproches entre ambas partes, en los que Evelia Fernández acusó al Cabildo de “venir cada año con lo mismo de siempre que es porfiar y no adaptarse a los tiempos”, y la defensa de las mujeres, protagonistas sin duda de ‘Las Cantaderas’: “Veo ropajes largos pero no femeninos, a ver si la Iglesia se va reformando y vemos mujeres aquí también”, manifestó, a la vez que señaló al buen número de mujeres que “mandamos en esta ciudad”.
En este punto, Fernández recordó que como “al final es el pueblo de León el que paga, empiecen ustedes por darnos algo”. Para ello, obsequió a los representantes eclesiásticos con una hucha con la inscripción ‘Foro del cabildo con el pueblo de León’, para contribuir a los gastos de la ciudad: “Para que todo aquello que les sobra durante el año, nos lo entreguen, bien llena y cumplida, y si no, les pediremos cuentas”.