Estamos en plenas fiestas de San Froilán, y la fiesta nos permite cualquier morcilla. Además, si como en el fútbol, tradicionalmente ni Cabildo ni Ayuntamiento por estas fechas se ponen de acuerdo, habrá quien cuestione –y no le faltará razón– la sugerencia que hoy trasladamos.
Verán. En León tenemos un equipo de fútbol que juega en Segunda B, lo que viene a ser una ‘tercera’ de los tiempos de Marianín y cuando Cachús se comía los puros en La Puentecilla. De por entonces nada ha variado, salvo el concepto: somos de Segunda, un sucedáneo de la ‘tercera’, y sin embargo, tenemos campo de Primera. La Cultural sigue erre que erre, año tras año jugando a nada, y si resumimos a 900 los fieles que apoyaron frente al Guijuelo (¡el Guijuelo!), no parece de recibo permitir que un Ayuntamiento en crisis, mantenga una instalación para nuevos ricos.
Además de un estadio de Primera, excelentes instalaciones como las de Puente Castro, para que entrene un equipo que va de culo temporada tras temporada. O vamos a setas o vamos a Rolex. La cosa es de tal chulería, y supone tal despropósito, que las novísimas instalaciones de la ribera del Torío las usa un equipo que ni da satisfacciones a la ciudad, ni responde con resultados en su cantera. Hoy por hoy, el objetivo de los chavales que pelotean en León no es jugar en la Cultural. En la ciudad deportiva de Puente Castro deberían jugar los del barrio, que tienen su equipo en División de Honor y mueven doscientos chavales. Cuadriculados a veces, un grupo de altruistas mantienen una cantera que envía futuribles a Madrid, Valladolid o Deportivo. La Cultu ni come, ni deja comer. Los directivos saben más del ladrillo que de enhebrar plantillas, y encima utilizan un estadio y unas zonas de entrenamiento que serían un lujo para cualquier equipo en Primera. Bueno sería que el alcalde y su gobierno fueran pensando si, como quería Lamelas, en vez de “una barriga para exposiciones y congresos”, se aprovechara el espacio para ferias multisectoriales, ifemas y mercados diversos. Fernández ha insinuado algo. Pues, o se obtienen resultados, o se destina mantenimiento e instalaciones para menesteres más productivos.