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MEDIO AMBIENTE

La cuenca del Duero se encuentra en “prealerta” ya que los embalses están al 33%, pero el agua almacenada garantizará los próximos meses

ICAL / Valladolid
La cuenca del río Duero inicia hoy el año hidrológico en una situación de “prealerta”, ya que 2009 está siendo un ejercicio “extremadamente seco”, con un otoño e invierno con escasas precipitaciones y un verano con temperaturas elevadas. De esta forma, a fecha del 30 de septiembre, cuando finalizó la campaña de riego, las reservas de agua se encontraban en los 900 hectómetros, lo que significa que los embalses se encuentran al 33 por ciento de su capacidad con niveles inferiores a los pantanos de las cuencas del Ebro, el Guadiana y el Guadalquivir, aunque superiores que los del Tajo, Júcar y Segura.
Así lo explicó hoy el presidente de la Confederación Hidrográfica del Duero, Antonio Gato, quien presentó el balance de la campaña de riego. Indicó que las reservas de agua embalsada marcarán un inicio del año hidrológico “peor” que el anterior, cuando el volumen que almacenaban los 19 embalses de la cuenca ascendía a 1.178 hectómetros, un 27 por ciento más que la media de los últimos años.
Los más afectados por la escasez de precipitaciones son los embalses de menor tamaño, es decir, los de Villameca (León) y Águeda (Salamanca), ya que dependen de las lluvias de primavera. También, el sistema leonés del Órbigo padece las consecuencias de la pertinaz sequía aunque el computo total de la cuenca es superior al acordado en la Comisión de Desembalse de la CHD. Asimismo, el presidente del organismo que gestiona la cuenca precisó que los de gran tamaño (Riaño y Porma en León) almacenan una mayor cantidad de agua que hace un año, salvo el salmantino de Santa Teresa.
Esta situación, obliga a establecer “medidas de prevención”, según Antonio Gato, en lo que se refiere al consumo de agua para las fuentes ornamentales o el riego de jardines. Así alabó la actuación de los ayuntamientos de Ávila y Segovia puesto que ya han adoptado medidas de restricción. También, el responsable de la campaña de riegos, Daniel Sanz, precisó que las lluvias se están produciendo de forma asimétrica en la cuenca ya que las precipitaciones están siendo más intensas en el este y más débiles en el oeste.

Tranquilidad
Sin embargo el presidente de la CHD envió un mensaje de “tranquilidad” a los ciudadanos de Castilla y León. Explicó que a pesar de la reducción de las reservas, el agua almacenada garantizará en los próximos meses, una vez que ha finalizado la campaña de riego, el abastecimiento a la población y el mantenimiento del caudal ecológico de los ríos. Además, indicó que algunas previsiones anuncian que comenzará a llover en esta estación, lo que aumentará la cantidad de hectómetros que acumulan las presas de la cuenca del Duero.
En ese sentido, Antonio Gato se refirió a los problemas de abastecimiento registrados en municipios salmantinos del oeste de la provincia como Fuenteguinaldo. Señaló que se han provocado por el aumento de población en verano y por la reducción del caudal del río Águeda. Además, apuntó que la CHD está ejecutando el embalse de Irueña y está invirtiendo en la mejora de las infraestructuras de abastecimiento. Apuntó que la solución de futuro será la toma del pantano en el que ya se ha construido la presa aunque está pendiente la deforestación de la zona y el desvío de las carreteras afectadas.

Campaña de riego
Por otra parte, el presidente de la CHD indicó que la campaña de riego de este año, que se inició el 1 de abril y concluyó el 30 de septiembre, se desarrolló con “normalidad” en la Comunidad ya que tan sólo se suspendieron riegos en el pantano del Águeda (Salamanca). También, recordó que la Comisión de Desembalse redujo al mínimo las reservas, es decir, de seis a cinco hectómetros. Así Antonio Gato destacó que se atendieron todas las peticiones de los regantes y alabó su coordinación en la toma de decisiones y su corresponsabilidad en el cumplimiento de los acuerdos. Además, se interpusieron “muy pocas” sanciones y de escasa cuantía a los usuarios castellanos y leoneses ya que son “responsables en el uso del agua”, y las denuncias, en su mayoría, estuvieron vinculadas con la ocupación de bienes de dominio público y la contaminación de los recursos hídricos.
Entre abril y septiembre se desembalsaron en total 1.955,4 hectómetros frente a los 1.500 de 2008. Los regantes iniciaron la campaña con 2.186 hectómetros frente a los 1.400 del pasado año. Así contaron con más recursos hidrológicos gracias a que las reservas del anterior ejercicio eran un 27 por ciento más elevadas que la media, lo que palio la escasez de precipitaciones del otoño y el invierno. La nieve que acumularon los sistemas montañosos de la Comunidad tampoco se convirtió en agua debido a que no se registraron lluvias.
Las entradas fueron “insignificantes” en toda la campaña de riego, lo que obligó a salvar la campaña con el agua embalsada durante el otoño y el inverno. Las aportaciones fueron, por tanto, un tercio por debajo de lo habitual. En algunos, como el pantano de Águeda ,fueron un 84 por ciento inferior a la media y un 63 por ciento en el de Santa Teresa. La pluviometría media fue especialmente baja en Ávila ý León (93,6 y 101,9 litros por metro cuadrado).
Sin embargo, se regaron con los 19 embalses, los ríos y los 2.000 kilómetros de canales del Estado en total 350.000 hectáreas de las 570.000 que existen en Castilla y León. Así, la Comunidad es tercera autonomía en agua destinada al regadío por detrás de Andalucía y Aragón. En concreto, el 93 por ciento de la que se consume se utiliza para este fin, frente al 80 por ciento del conjunto del país. Estas cifras están provocadas por que un 47 por ciento de las 570.000 hectáreas de cultivos de regadío de la Comunidad se riegan por gravedad o “a manta” mientras la media española es del 41 por ciento.

Sistemas
El sistema del Tuerto comenzó el año hidrológico con 1,3 hectómetros cúbicos de agua embalsada, aunque el volumen a fecha del comienzo de la campaña de riego era de 17,7 hectómetros. Debido a las escasas precipitaciones el pantano situado en la comarca leonesa de La Cepeda acumuló menos del 50 por ciento del volumen habitual durante los meses de la campaña de riego que acabó con reservas de dos hectómetros.
En cuanto al sistema Luna-Órbigo, al inicio del año contaba con 29,7 hectómetros de agua almacenada, pero comenzó la campaña con 227 gracias a las nevadas y las lluvias. Se desembalsaron 283 hectómetros. Este pantano leonés finalizó la campaña con 29 hectómetros, igual que como la inició. En mejor situación se encuentra el sistema Esla-Valderaduey ya que el embalse de Riaño almacenaba 207 hectómetros cúbicos de agua a principios del año hidrológico y 96 el de Porma, aunque comenzaron la campaña con 553 y 248, respectivamente. En concreto, se desembolsaron 716 hectómetros cúbicos. El año hidrológico acabó con 219 hectómetros cúbicos en Riaño y 128 en Porma.
En cuanto al sistema Carrión (Camporredondo y Compuerto) comenzó el año hidrológico con 53 hectómetros cúbicos, pero el inicio de la campaña de riego lo hizo con 143. En total, se desembolsaron 187 hectómetros y el año hidrológico terminó con 31. El Pisuerga-Bajo Duero arrancó con 195 y la campaña de riego con 276, para terminar el año hidrológico con 97 hectómetros de agua embalsada. Mientras tanto, el sistema Arlanza comenzó con un buen nivel de reservas almacenadas (71 hectómetros cúbicos) y concluyó el año hidrológico con unas reservas de 62 hectómetros de agua.
En el sistema del alto Duero se inició la campaña de riego con 161 hectómetros, un nivel muy superior al habitual. Tras el desembalse de 110 hectómetros acabó con una reserva de 122, inferior al año pasado que fue de 160 hectómetros. El pantano de Riaza almacenó durante la campaña 55,7 hectómetros y terminó con unas reservas de 23; el de Santa Teresa arrancó la campaña con 344 y finalizó con unas reservas de 153 y el Águeda inició el ciclo hidrológico con 10,5 y se finalizó con cinco hectómetros debido a la reducción de un 17 por ciento de las aportaciones habituales.
Por último, en el sistema de Adaja-Cega, el embalse de las Cogotas terminó con unas reservas de 25 hectómetros y el del Pontón Alto, que no tiene regadíos asociados, almacena un 50 por ciento menos de agua que en años anteriores.

Riego de apoyo y planificación
Respecto a la demanda de los regantes de dar un último riego de apoyo a algunos cultivos como la remolacha, el presidente de la CHD indicó que esta decisión se estudiará en la reunión permanente de la Comisión de Desembalse, que se celebrará la próxima semana. Puntualizó que se estudiará la situación de cada embalse antes de adoptar una decisión que dependerá de la utilización de los recursos durante la campaña. De esta forma, no se autorizará en aquellos sistemas de regadío que ya hayan agotado el mínimo acordado.
Finalmente, el presidente del organismo de la cuenca del Duero indicó que después de enero y febrero, meses en los que se registran las mayores nevadas, comenzarán a reunirse con los regantes para trasladarles la información y las previsiones con que cuente la CHD con el fin de planificar los cultivos antes de la siembra. De esta forma, como viene ocurriendo en los últimos tres años, los contactos se producirán antes del mes de abril cuando se celebran las reuniones de las juntas de explotación.

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