A. G. Álvarez / León
Aferrado a la mística parte el cuadro maragato para intentar sacar algo positivo en el choque que este mediodía tiene el equipo de Miñambres ante el filial del Real Valladolid, uno de los equipos más fuertes del grupo tras su descenso de Segunda B.
Los pucelanos, entrenados por Onésimo, comparten liderato con el Villaralbo y Tordesillas, otros dos equipos nuevos en la categoría, y no conocen aún la derrota sumando cinco victorias y dos finales en tablas. Destaca su enorme potencial defensivo –solamente han encajado un gol en los siete partidos hasta la fecha- que les ha llevado a amortizar con garantías sus goles.
Los del Astorga, que necesitan sumar cuanto antes viendo la irregularidad de los últimos choques –han perdido tres sobre cuatro encuentros- se siguen manteniendo en zona de nadie, en el centro de la tabla sin pasar los apuros de la campaña anterior. Arañar algo en tierras pucelanas puede ser un premio que vuelva a ajustar las riendas del equipo a una categoría en la que, por potencial, deberían estar un poco más arriba en la clasificación.