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EDITORIAL /

Sólo la mano dura es eficaz

Sin mucha publicidad, la Dirección General de Tráfico puso en marcha el pasado mes de marzo un novedoso sistema de radar en León. Ya no será necesario que la Guardia Civil pare al infractor para certificar la validez de la multa. La iniciativa pronto se extenderá a otras provincias de la comunidad y posteriormente a toda las carreteras nacionales. En los últimos años, a base de mano dura, se ha demostrado que es posible bajar las cifras de muertos en las carreteras. No es de recibo que el coche alcance el número de víctimas que alcanza en un país como España. Ya no es posible defender la atribución de tantos fallecidos a las malas condiciones de las carreteras, porque se ha avanzado muchísimo en este sentido. Aunque todavía haya puntos negros, nada es comparable con lo que sucedía hace diez años. Todas las medidas de la DGT están dirigidas al mismo objetivo: la reducción de accidentes de tráfico. Hasta ahora, con multas, con retirada de puntos..., en definitiva, con mano dura, se está demostrando que es posible reducir las estadísticas. Lo criticable en este caso es que todavía haya leoneses, españoles, que superan los límites de velocidad por las vías urbanas e interurbanas. Es posible que los límites actuales, sobre todo en autopistas y autovías, sea necesario cambiarlos, pero no por ello se puede saltar sistemáticamente lo que dice el código de circulación. León es una provincia muy compleja desde el punto de vista del tráfico. Tiene de todo. Autovías por donde se superan ampliamente los límites de velocidad, autopistas de montaña donde la conducción es peligrosa, carreteras naciones con exceso de tráfico como la N-120 entre León y Astorga, carreteras sinuosas de montaña... No es criticable que haya sido elegida. Lo único que queda exigir es que los controles de tráfico no deriven en un inusitada campaña por recaudar más. De alguna manera se está produciendo a nivel local, en ayuntamientos como León, según ha denunciado el PP, o Villaquilambre. La carretera es una necesidad para el ciudadano. Trasladarse es una actividad normal. Pero en el siglo XXI y con el nivel de desarrollo actual, la carretera no se pude convertir en una trampa mortal para miles de españoles. La mano dura se ha demostrado eficaz pero sería injusto desde una posición intelectual que el propio ciudadano, a nivel personal, no se diera cuenta de que hay que cumplir las normal. Por él y por los demás.

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