El caso de la ‘Llionpedia’ de Abel Pardo ha abierto la primera crisis seria del pacto PSOE-UPL que gobierna el Ayuntamiento de León desde hace dos años. Aunque Francisco Fernández y Abel Pardo mantienen una aparente buena armonía en New York, donde ambos protagonizaron durante toda la pasada semana un viaje de promoción turística de la ciudad, lo cierto es que antes de marchar el alcalde suprimió por decreto toda vinculación del Ayuntamiento con el programa estrella de la Concejalía de Pardo, la Llionpedia, y denunció los hechos al fiscal. A esto hay que añadir que el vicealcalde, Javier Chamorro, del mismo partido que Pardo, la UPL, ha ordenado una investigación interna a todos los funcionarios y colaboradores de la Concejalía de su compañero, para averiguar quien es el autor o autores de los textos que en esta enciclopedia en internet ha colocado textos de exaltación al nazismo, lo cual podría ser constitutivo de delito. De hecho, un grupo de partidos de izquierdas y un colectivo de ciudadanos, que fueron los primeros que dieron la voz de alerta, también ha puesto el caso en manos del fiscal.
La ‘Llionpedia’ de Abel Pardo, escrita íntegramente en ‘Llionés’, ha sido usada descaradamente para hacer apología del nazismo, hecho evidente con un somero análisis de sus textos, a pesar de que desde la denuncia los textos más conflictivos están siendo borrados, en un vano intento de eliminar las pruebas de estos hechos . La Llionpedia, a pesar de definirse como una enciclopedia libre y abierta a los textos de los usuarios, parte de unos administradores que gestionan los textos y que han sido los encargados de colocarla en internet casi tal y como la conocemos hasta ahora. Abel Pardo, que la presentó públicamente hace dos meses, como la herramienta estrella puesta en marcha por su concejalía para promocionar el uso del idioma ‘llionés’ y la cultura leonesa, ha eludido hasta el momento facilitar información sobre estos administradores y sobre la forma en que se gestó, así como el uso de dinero público y de funcionarios municipales en la misma.
Cuando hace una semana saltó el escándalo, ni el alcalde, ni el vicealcalde, ni el departamento de prensa del Ayuntamiento de León fueron capaces de dar una explicación coherente a estos interrogantes, a pesar de haber firmado el decreto de cierre.
¿Por qué se llega a esta situación? La explicación hay que buscarla en la propia personalidad e ideología política del concejal Abel Pardo y su posición dentro de la UPL. Tras la primera quiebra de UPL con el pacto de José María Rodríguez de Francisco con Amilivia para lograr la Alcaldía, Pardo, entonces secretario de Conceyu joven, la rama juvenil de UPL, se alineó con el grupo liderado por Javier Chamorro y así se mantuvo hasta la celebración de las elecciones en mayo de 2007. En el momento de la elaboración de candidaturas, Pardo, que hasta ese momento se había mantenido alejado de los órganos de poder institucional, presionó a Chamorro para entrar en el número cuatro de la candidatura, desplazando al histórico Alejandro Valderas. Para conseguirlo hizo entonces una demostración de la fuerza de su organización ‘Conceyu’, empapelando la ciudad de León con carteles con el número 9 en sólo unas horas, en el más puso estilo paramilitar. Una vez firmada la coalición PSOE- UPL, Pardo se quedó con la Concejalía de Nuevas Tecnologías y con la presidencia de Mercaleón. A partir de entonces comenzó a poner en marcha su verdadero objetivo, montar un partido independentista desde el Ayuntamiento de León con el que reivindicar la separación de la Comunidad autónoma de Castilla y León. No fue ajeno a las primeras reivindicaciones separatistas de León que ocasionaron el primer enfrentamiento entre el alcalde y el propio presidente del Gobierno, José Luis Rodríguez Zapatero. Siguiendo una estrategia nacionalista de manual, Pardo se concentró desde ese momento en la difusión del llionés como emblema de una comunidad autónoma uniprovincial. Para ello hizo un primer intento de introducir el estudio del idioma en las escuelas leonesas, que se saldó con un estrepitoso fracaso. Pero al año siguiente volvió a la carga y ha conseguido implantarla como asignatura opcional en varios centros. El siguiente paso fue la ‘llionpedia’, que ahora le ha estallado en las manos. Mientras tanto, en público y en privado, Pardo ha descalificado a sus propios dirigentes de partido en León, Javier Chamorro y Melchor Moreno, lo que se interpretaba como que había decidido por fin entrar al asalto del partido, que este año cambiará sus órganos de Gobierno, aunque para eso utilizase con descaro al actual alcalde de Villaquilambre, Lázaro García Bayón.
¿Pone al descubierto el caso llionpedia la verdadera personalidad política de Abel Pardo, quizás próxima a la ultraderecha europea? A mi juicio sí y también evidencia que está utilizando al Ayuntamiento y el dinero público para sus fines personales partidistas, y por ello debe dimitir inmediatamente de sus responsabilidades municipales o ser cesado, si el alcalde y el vicealcalde no quieren ser arrastrados en su caída.