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EL PULSO Y LA CRUZ / Antonio Trobajo Díaz

Luces y sombras que son deseos

No caigamos en la tentación de separar lo que ocurre dentro de nuestras diócesis y lo que es pan de cada día en nuestra España y en nuestro mundo. Ahí están las luminosas palabras de uno de los más futuristas documentos del Concilio Vaticano II: “Los gozos y las esperanzas, las tristezas y las angustias de los hombres de nuestro tiempo... son a la vez gozos y esperanzas, tristezas y angustias de los discípulos de Cristo”. A ello vamos. Duele la muerte de un militar español enviado en misión pacificadora a Afganistán: como si estuviéramos condenados a buscar una paz que nunca acaba de llegar. Serán más bien pocos los desempleados que se van a beneficiar de la derrama que ha anunciado el Gobierno: como si no hubiera modo de organizar nuestra sociedad de suerte que todos puedan vivir con la dignidad de ser personas humanas. Está decidido que se nos van a aumentar los impuestos, para cubrir los agujeros que han originado la crisis económica y, tal vez, la incompetencia del Gobierno: esperemos que se haga de modo que triunfen la solidaridad y la justicia distributiva. Se anuncia como imparable un tirón permisivista más en la legislación sobre el aborto provocado, con la aprobación de nuevos supuestos, amparados en un ‘extraño’ derecho de la mujer gestante y con el agravante estrella (que terminará por suprimirse –ya lo verán– como ofrenda a la estrategia de sacar adelante lo sustantivo y ceder en lo adjetivo) de que podrán acogerse a ellos las menores de edad sin comunicárselo a sus padres: insisto una vez más en el delito de lesa humanidad que supone esta apertura (?) lamentable, que habrá de ser juzgada como tal por los hombres del futuro; extráñense de la escasa responsabilidad en el ejercicio de la sexualidad de parte de muchos ciudadanos, especialmente jóvenes, y no se extrañen de que amplios sectores se lancen a la calle el próximo sábado en protesta contra este proyecto de ley. Ha estallado una ofensiva contra el profesor Jesús Neira (el hombre que ha estado al borde de la muerte por defender a una mujer que estaba siendo maltratada), al que se le descalifica por sus creencias católicas, catalogadas como rancias y reaccionarias: no es la primera vez que esto ocurre, lo que no se entiende si no es por los prejuicios de algunos. Como los que muestra el inefable Amenábar con su última película ‘Ágora’.
Antonio Trobajo Díaz es vicario episcopal de Relaciones Públicas de la Diócesis de León

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