F.F. / Boñar
También por estas tierras ocurrió una vieja anécdota de luchadores. Llegó a luchar Miguelín con Felipe y como no tenían rivales de mucha categoría que mandarles empezaron a sacar ‘del montón’ para cansar. Entonces el inefable Miguelín argumentó: ‘‘Hay que parar el chorro de hormigas’’, y le clavó la cabeza en el suelo a dos seguidos.
Y se paró el chorro de hormigas.
Ayer el chorro echó a andar con las victorias de Mario y Marqui, y Clemente, que es de la escuela de Miguelín, debió pensar en la solución del ilustre veterano. Muchos pensaban que era el día de Cabero, a la vista de la terrible cadrilada que le dio a Sergio, pero ‘El Junco’ de Tendal acabó con las dudas con dos caídas de las que recuerdan a sus mejores tiempos en medios.
Se acabó el chorro, mientras Sergio se asegura la segunda plaza al ganar al otro aspirante, un Bulnes que tuvo el detalle torero de no protestar una caída sobre la bocina y ser él quien fue a felicitar a su rival.
Y si Clemente frenó el chorro, Caberín lo detuvo en seco al ganar en pesados con autoridad, con una caída de las más bellas de la temporada en este peso ante un Faraón que ya va contando los corros que le restan para irse de la lucha.
Abel Isaí remató la tarde ganando con facilidad a Novoa.