Si en el Bierzo podemos hablar de una obra interminable, casi comparable a la de El Escorial, esa es la Estación Depuradora de Aguas Residuales de Villadepalos (Edar). Recientemente la nueva Mancomunidad, creada expresamente para su gestión, ha fijado la cuota en 10 euros trimestrales más 27 céntimos en función del consumo para los usuarios de los tres municipios que en principio forman parte de este ente: Ponferrada, Carracedelo y Camponaraya. Asimismo, y tal y como el Mass había anunciado, se abrió el proceso para privatizar la gestión de esta depuradora y de los colectores de aguas residuales, argumentando que las administraciones locales carecen de capacidad para controlar una instalación tan compleja. Y todo esto en un momento en el que se está cocinando la reforma de la Ley de la Comarca del Bierzo y en la que todos coincidimos en que es necesario dotar al Consejo de amplias y auténticas competencias procedentes tanto de administraciones superiores como inferiores. Sin embargo en este caso se da un paso atrás y se apuesta por crear una nueva infraestructura y de privar al ente supramunicipal de esta competencia. Todo lo referente a esta estación ha resultado y resulta bastante rocambolesco. Hablamos de unas instalaciones concluidas en febrero de 2006 e inauguradas en septiembre de ese mismo año por la entonces ministra de Medio Ambiente, Cristina Narbona, con un coste global de 60 millones de euros y que han estado paralizadas hasta hace muy poco. Esta macroobra tan necesaria para el Bierzo parecía haber caído en desgracia y ha resultado ser un cúmulo de despropósitos y de plazos incumplidos. Más de tres años después se ha puesto en marcha en periodo de pruebas y eso sí, ya sabemos lo que tendremos que pagar y que la gestión se privatizará. Asimismo, se sigue marginando al resto de municipios que formarán parte de esta Mancomunidad y a los que están impidiendo participar en estas decisiones trascendentales. Cuando se incorporen deberán acatar las normas de juego impuestas por los tres alcaldes a la vez que extraños amigos: Riesco, Valcarce y Canedo, que han diseñado unos estatutos de la Mancomunidad a su medida, como si fuera su cortijo particular y en el que podrán nuevamente pagar favores políticos y colocar a parientes y amigos.
Ángel Escuredo es presidente del Mass y concejal del Ayuntamiento de Ponferrada