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EN EL ÁGORA / Francisco Saurina Rodríguez

Detrás de la puerta

La política es un embudo en el que para unos es lo estrecho y para otros lo ancho. No se trata lo mismo los asuntos feos de los que mandan, que de los que están enfrente. Es así de cierto.
El título me ha venido a la memoria porque todo esto y aquello ocurre en función de quién está detrás de la puerta. Se la abres, se sienta, le das confianza y cuando te has dado cuenta te ha quitado el mando. Y seguramente los lectores se preguntaran por qué quieres tenerlo a tu lado, y la respuesta es obvia, porque tiene el poder. Tu detentas el poder, ellos, los que esperan al otro lado de la puerta lo ejercen y lo poseen. Es el poder del dinero, que quiere ir pegado al poder político e incluso fagocitarlo. Eso degrada la democracia, el sistema y la fe en que la política sirve para cambiar las cosas.
Poder político y económico tienen que entenderse, relacionarse, colaborar, cooperar si se quiere, pero hay una línea roja que ninguno deben de sobrepasar. Se ha sobrepasado en muchas ocasiones y el resultado es el escándalo, los excesos, la corrupción y toda la caca vivida en esta democracia. Siempre hay una disculpa para justificar que son cuatro sinvergüenzas, pero la historia se repite una y otra vez. Mientras unos hacen política honradamente, otros urden redes y tramas de las que nunca llegamos a saber toda la verdad. Da igual donde se ubiquen políticamente, son iguales. Da igual la altura intelectual de quien les disculpa, tapa o justifica. El problema es que han llegado ahí. Ese es el dilema, quién les ha llevado ahí. ¿Quién les ha apadrinado?
Un poder quiere controlar al otro y no complementarlo sino subyugarlo, ponerlo de rodillas y que trabaje para él. Esas tensiones deben desaparecer, y los consejos de determinados personajes, y las extrañas relaciones, no pueden contaminar las listas electorales. Para eso quizás habría que cambiar la forma de financiar muchas cosas es verdad, pero ganaría el sistema. La política tiene el poder que le otorgan los ciudadanos en las urnas pero le faltan recursos para ser independiente.
Hay que dar ejemplo y más si cabe en esta crisis social y económica que vivimos. El comportamiento de quienes son más visibles, de quienes están al servicio del interés general debe de ser y parecer intachable. Eso es la política, estar al servicio del interés general. Es muy sencillo. Cuando te vayas te llamaran como poco tonto, pero seguro que duermes y vives mucho mas tranquilo.

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