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MEDIO AMBIENTE

El bosque que ganó al cielo abierto

El otoño es el mejor momento para conocer un lugar único. El Faedoes un símbolo de muchas cosas

En primer término, se puede ver El Faedo. Al fondo se sitúa el cielo abierto de la Hullera Vasco Leonesa. MAURICIO PEÑA

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Manuel C. Cachafeiro / León
El Faedo de Ciñera de Gordón no sólo se ha convertido en el gran símbolo de la lucha contra la línea de alta tensión Sama-Velilla. Es también el símbolo del patrimonio de una comarca que ha entregado lo mejor de su riqueza, el carbón.
La llegada del otoño ofrece una de las mejores visiones de un bosque de hayas reconocido como el mejor de España. Además del encanto por sí mismo, lo tiene también porque está situado a escasos metros del gran cielo abierto de la Hullera Vasco Leonesa.
Para conocerlo mejor, y para entender mejor lo que es y lo que ha sido el Faedo, hay que subir por la carretera de La Vid a Vegacervera. Poco antes de Villar del Puerto, desde un antiguo vertedero hoy sellado, a pie de carretera, hay una de las vistas más significativas del bosque de los bosques. A lo lejos, la gran mina a cielo abierto de la Vasco; en el medio, el antiguo pozo Ibarra, cuyo castillete será trasladado al Ciñera para ampliar la explotación, y, en primer término, como una trinchera nunca derribada, el Faedo, como si fuera aún una veta sin explotar.
El Faedo ha conservado todo su esplendor por sí mismo. Sendero para los mineros que bajaban desde Vegacervera y los pueblos del Torío hasta los pozos de Santa Lucía y Ciñera, su gran secreto ha sido su propia situación entre dos grandes montañas de caliza que le han dado el sol y la sombra necesarias para que el círculo de la vida silvestre fuera perfecto. Las hojas, que ahora empiezan a caerse, se convierten en abono natural y el riachuelo que lo recorre riega lo justo y suficiente las raíces centenarias de sus árboles.
Gracias a ese silencio mágico de sus grandes copas y al orgullo de los habitantes de Ciñera, el Faedo ha resistido durante tantos años los embates del destino, que no pudieron resistir otras zonas próximas, como el valle de Santa Lucía.
Cada fin de semana, el bosque de hayas se convierte en ruta para decenas de visitantes. Para llegar al Faedo hay que salir de Ciñera por el camino del cementerio. Dos kilómetros más allá se abre una pequeña pradera. A la derecha se ve un talud del cielo abierto que explota la Hullera Vasco Leonesa, que ha ido horadando los viejos grupos mineros conocidos por los nombres de Ciñera, Santa Lucía y Competidora.
A la izquierda, un pequeño puente construido con un marco de mina lleva al bosque sorprendente. Nadie se imagina que un espectáculo así puede estar en Ciñera. Es lo más parecido a un bosque encantado. De hecho, tiene su propio cuento —la bruja Haeda—, un haya de 500 años, de nombre Fagus, y una especie casi única como el desmán, pequeño mamífero parecido al topo que está altamente protegido.
El fenómeno del Faedo es fruto de un grupo de prejubilados mineros que decidieron emplear su tiempo libre en adecentar y cuidar el viejo bosque a finales de los años 90. La asociación de Amigos del Faedo tiene más de 200 socios y une a todos los defensores del medio ambiente de la comarca de Gordón. Una bocamina, viejas máquinas y el pico y la pala dan prueba de lo que ha costado llegar hasta hoy.

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