La Vecilla es el lugar perfecto desde hace años para una escritora comprometida con la zonaque no quiere notoriedad
Ángeles Caso, en una librería en León, prsentando uno de sus libros.
L.C. / León
El Curueño está de enhorabuena. Una de sus vecinas, Ángeles Caso, ha ganado esta semana el Premio Planeta. Su novela ‘Contra el viento’ aborda un tema siempre complejo como la inmigración ycuenta la historia de una joven de Cabo Verde que, después de muchos infortunios, emigra a Europa, donde primero en Portugal y luego en España la vida no deja de maltratarla.
Ángeles Caso (Gijón, 16 de julio de 1959) saltó a la fama como presentadora de televisión. Ya entonces era una anónima vecina de La Vecilla, donde sus padres pasaban parte de las vacaciones de verano. Con los años, y su nueva vida de escritora tras dejar la gran pantalla, La Vecilla no sólo se ha convertido en un lugar de estío. Ángeles Caso pasa allí largas temporadas. Paradojas del destino, en el mismo lugar donde el ganador del Planeta de 1994, del que la escritora asturiana fue finalista, Camilo José Cela, también veraneaba y situó a alguno de los personajes de su célebre novela ‘La familia de Pascual Duarte.
Ángeles Caso nunca ha querido conceder entrevistas, pero sí es en cambio una firme defensora de la zona, y no sólo por su oposición a la construcción de la línea de alta tensión Sama-Velilla. Su blog ‘Desde lejos”, en el diario Público, se ha convertido también en una voz de los sin voz que, pese a vivir en una de las zonas más bellas de la provincia, sufren los retrasos del tren de Feve o ven como sus imágenes infantiles desaparecen. Artículos como ‘Los desastres de Feve’ o ‘Un parque menos’ muestran la cara más leonesa de una escritora que acaba de dar el salto más importante de su carrera.
“Todavía no hace mucho, apenas cuatro o cinco años, los vagones resultaban cómodos, y la puntualidad era ejemplar. Pero todo se ha ido degradando, y el estado actual de los trenes es lamentable”, se quejaba el pasado 4 de agosto. “Supongo que a nadie le importan demasiado las condiciones de vida de este puñado de ciudadanos rurales que, al fin y al cabo, seguirán pagando sus impuestos pase lo que pase y abonarán cada día su billete de tren, con calor o con frío. Eso sí: las puertas automáticas para acceder a los andenes, toda una señal de absurda modernidad, funcionan perfectamente. Que conste”.
“Unas amigas de Trobajo del Camino, muy cerca de la ciudad de León —decía el pasado 22 de septiembre—, me cuentan la historia de su Parque de las Eras. Hace casi medio siglo, una mujer del pueblo hizo donación de unos terrenos que fueron convertidos en parque por un grupo de vecinos. Ellos prepararon el lugar y plantaron un buen puñado de arbustos, rosales y árboles, bajo los cuales durante estas décadas jugaron los niños, se besaron los enamorados y descansaron los viejos. Pero hace unos meses, el Ayuntamiento decidió cargarse ese espacio, ampliar el campo de fútbol cercano y asfaltar la tierra, arrancando de paso todas las especies vegetales. La oposición de los vecinos, que habían cuidado de ellas, no sirvió de nada frente a la desidia arboricida. Porque la falta de respeto hacia los árboles en este país, tan necesitado sin embargo de ellos, es proverbial”.
Pero si por algo se ha erigido en portavoz Ángeles Caso es por lo que se quiere hacer con la línea de alta tensión Sama-Velilla. “Torres de 50 metros de altura, tan altas como un edificio de 20 pisos. 7,5 millones de kilovatios circulando por los cables. Ese es el megaproyecto de autopista de alta tensión que Red Eléctrica Española (REE) pretende construir entre Sama, en Asturias, y Velilla, en Palencia. Un tremendo daño paisajístico y ecológico en algunas de las zonas más vírgenes de la Cordillera Cantábrica y sus aledaños y, en concreto, en los valles del Curueño y el Bernesga, que fueron declarados Reserva de la Bioesfera por la Unesco. No parece que esa protección sirva de nada ante la presión de las compañías eléctricas, dueñas de demasiadas voluntades políticas. La mayor parte de los pueblos de ese rincón se han levantado contra el proyecto. Han surgido diversas asociaciones de ciudadanos que luchan con la única fuerza de su voluntad y su amor por la tierra contra los grandes intereses económicos. El movimiento es tan intenso, que hace algunos meses se presentaron más de 20.000 alegaciones en contra del plan”, recuerda en su blog. En ese artículo, publicado el pasado 1 de septiembre, la escritora asturiana deja claro que “todas esas personas no son, como algunos pretenden hacer creer, seres anclados en el pasado que se niegan al progreso, sino sujetos bien informados, que saben que la autopista es innecesaria”.
La ganadora del Premio Planeta ha sido también una de las firmantes del manifiesto de intelectuales leoneses contra el proyecto de Red Eléctrica. “Ni Asturias ni León ni Palencia son provincias deficitarias en generación de electricidad. ¿Qué oscuros intereses se esconden, pues, detrás de ese proyecto? Ojalá nunca llegue a saberse, porque eso querrá decir que, por una vez, la gente de la calle ha vencido a los gigantes”.
Cuando pasen los días y Ángeles Caso vuelva a su vida diaria, seguramente la escritora regresará a su retiro de La Vecilla, un lugar donde también han sabido respetar su deseo de pasar desapercibida.