Burgos lidera los intentos de las catedrales de contar con un sistema compatible con el gran patrimonio que albergan. El Obispado y el Cabildo buscan también una solución a temperaturas que no superan los 5º en invierno
La Catedral de León. MAURICIO PEÑA
M.C.C. / León
Las nuevas tecnologías y los avances en energías renovables pueden acabar con uno de los últimos ‘males’ de la Catedral de León, como es la falta de calefacción. El obispo y el Cabildo han redoblado los esfuerzos ante la Junta para que pueda ser realidad a medio plazo. “Todas las propuestas que se han hecho ante Patrimonio no han sido autorizadas”, explica el deán, Eduardo Prieto Escanciano. Y es que calentar un monumento así no es nada fácil. No sólo por la instalación necesaria y su coste, sino también por el efecto que el cambio de temperatura pueda tener en tantos elementos protegidos: piedras, vidrieras, esculturas, retablos, pinturas…
La temperatura media en invierno suele rondar los 5 grados.Pese al frío, nadie lo siente ante tanta belleza, aunque el deán es claro: “Debería haber algún sistema. León es una ciudad fría en invierno, pero la Catedral debería tener calefacción. Ahora, el sistema que puede ser ya no es tan fácil de decidir”.
La Catedral de Burgos, la otra gran joya del gótico en España, lidera las iniciativas en este sentido para contar con un sistema de calefacción, aunque las trabas sean muchas y hasta la Unesco haya dicho no a la propuesta del Cabildo burgalés de instalar suelo radiante. Dichaalternativa no ha encontradosólo la negativa de la institución internacional sino también la de la propia Junta. Y es que en Burgos, la búsqueda de una calefacción se ha convertido hasta en un tema polémico. “El Cabildo la Catedral seguirá proponiendo alternativas para hacer compatible la calefacción con la adecuada conservación del templo y sus obras de arte y espera que los técnicos de la Unesco y de la Junta de Castilla y León trabajen en la misma dirección para encontrar una solución mediante el diálogo”, señalaba recientemente el presidente del Cabildo burgalés, Juan Álvarez Quevedo, en un comunicado.
El año pasado, el Icomos, el organismo consultor de la Unesco en materia de patrimonio, informó en contra de la instalación de suelo radiante en la Catedral de Burgos. El informe fue solicitado por la Junta ante la propuesta del órgano de gobierno del monumento castellano. Según el Cabildo,la Catedral de Burgos es “un templo para el culto y hay que adaptarlo a las necesidades reales de quienes acuden a él, obligados a soportar temperaturas muy bajas durante buena parte de año”.
Sin embargo, el Icomos consideró que la instalación de un sistema de calefacción en la nave central de la catedral, como ya existe en alguna capilla lateral, supondría “la realización de una obra de gran envergadura” y podría provocar efectos “no deseados” sobre las obras de arte que alberga el templo catedralicio.
En el caso de León, tanto los feligreses que acuden al culto como los visitantes “están acostumbrados al frío”, insiste eldeán, que recuerda que “ya existió un sistema de aire caliente”, cuyas parrillas se pueden ver todavía en la parte izquierda del Altar Mayor. “Calentaba mal y poco, y sólo funcionaba los domingos”, recuerda el representante catedralicio. Aquel sistema, desechado hace años, tenía un temporizador y se activaba a primera hora, a las seis de la mañana, para calentar la nave central.
La Catedral de León, como la de Burgos, dispone de calefacción en algunas dependencias interiores, como la capilla de la Virgen del Camino donde se ofician misas todos los días. Se trata de una pequeña caldera de fuel que sirve para evitar las bajas temperaturas durante los oficios religiosos.
En el caso de León, el frío entra por todas partes. Las vidrieras, su gran símbolo, son una de las mayores causas de las bajas temperaturas porque apenas contienen el frío, y más ahora que están en plena restauración y algunas que se han retirado.
Pese a todo, Eduardo Prieto Escanciano es optimista ante la búsqueda de una solución. El intento de la Catedral de Burgos no es el único. Hay más. “Hoy hay sistemas silenciosos”, dice el deán, que descarta casi de antemano propuestas como el suelo radiante. Levantar una losa de la Catedral sería abrir una página pendiente de la Historia de León.