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LOS IMPRESCINDIBLES

"La gente responde igual que tú emites”

Eva Suárez Oblanca enseña yoga, baila danza oriental y ultima un curso sobre striptease terapéutico

SECUNDINO PÉREZ

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Secundino Pérez / León
El color moreno de su piel delata que acaba de llegar de la playa. En cuanto tiene unos días disponibles se va al mar. Esta vez había ido a trabajar y así desconectar de la ciudad que la vio nacer, León. Durante los últimos cuatro meses trabajó de socorrista en una playa de Palma de Mallorca. Este año conoció la dureza del oficio a través de una persona que murió en sus brazos a pesar de sus esfuerzos por reanimarla. Lo asimila, aunque pronto asegura que alguna vez tenía que pasar. Eva Suárez Oblanca, profesora de yoga en León, tan pronto escapa para recargar energía, como se entrega en apuestas decididas como un curso sobre striptease terapéutico que impartirá próximamente en su ciudad.
Eva luce una pulsera tatuada en su muñeca, con el ‘Om’, el mantra (palabras que se repiten como apoyo a la meditación) por excelencia del yoga. Práctica que inició de la mano de su madre cuando era una niña. La competición en natación en el equipo de la Casa de Asturias ocupó durante 8 años la mayor parte de su tiempo libre. Aprendió la necesidad del orden, la constancia y la disciplina, para conseguir el éxito. “Y esto es aplicable a todo, tanto en el deporte como en la educación”, asevera Eva. “No pretendo enseñar un yoga con obligación, pero sin continuidad no se avanza”, explica esta joven de 31 años que empezó sus estudios en Las Pastorinas. Al acabar el bachiller en el Juan del Enzina, con 17 años, su madre la regaló un viaje que cambió su vida. Marchó a Canada hablando un poco de inglés. Se instaló en una tienda de campaña en el pueblo de Val-Morin QC, entre lagos, montañas y lluvias torrenciales. Durante mes y medio practicó el yoga con gente de todo el mundo en el centro Sivannanda. “Fue una experiencia dura y muy guapa. Fue un regalazo de mi madre, que me ha dejado mucho poso” matiza Oblanca. Regresó a Léon porque Eva siempre vuelve, primero dice entre risas que “será una maldición”, pero rectifica y asegura que aquí se vive muy bien. “La gente responde igual que tú emites, si me expreso con sonrisa, alegría y energía, a mi vida llega gente con sonrisa, alegría y energía. Y en León trato con mucha gente diferente y hay gente maravillosa”, explica Eva, para contradecir a los que opinan que los leoneses son cerrados.
Empezó a dar clase en Ponferrada, pero pronto creyó que sería bueno ampliar su curriculum, abalando sus conocimientos con un título universitario y se formó en Magisterio por Educción Física. Ahora cree que hubiera sido mejor algo más relacionado con el cuerpo o la mente, porque ella practica un yoga que unifica Todo: Cuerpo y Mente. Y aunque come de todo y disfruta tomando unos vinos o un buen jamoncito, se cuida y experimenta con su cuerpo. Come algas y se deleita con brebajes naturales. Claro que en los viajes se adapta como cuando llegó a Edimburgo pensando quedarse. Resistió seis meses y “cuando ya me había metido en el engranaje de la vida escocesa dije: ya he conseguido el equilibrio, ahora me voy”. Y otra vez de vuelta a León con sus clases de yoga, danza del vientre que inició con Laila Rangel y ahora con una nueva iniciativa que está segura será un furor en León, el striptease terapéutico. Eva no para y se lleva bien, como dice un amigo suyo, hasta con sus ex novios. Poco tiempo la queda para el ocio. Tiene un libro de cabecera que es como su biblia y lo lee despacio por segunda vez. “Las mujeres que corren con los lobos” de Clarissa Pinkola, un manual que explica la psique de una mujer. Mientras, suena música oriental, flamenco, o brasileira fusionada”. Soy muy bailonga” resalta esta joven leonesa.

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