J. López/ICAL / Valladolid
Castilla y León encabeza el potencial nacional de generación de biogás agroindustrial con la cuarta parte del total nacional, es decir, 2.140 millones de metros cúbicos anuales de los 8.000 que se estima que dispone España, según los estudios realizados en el marco del PSE Probiogás, un macroproyecto cofinanciado por el Ministerio de Ciencia e Innovación que tiene como objetivo desarrollar un sistema sostenible de producción y uso del biogás.
Este resultante se alcanzaría en la Comunidad con los 15,7 millones de toneladas al año de subproductos agroalimentarios que se generan y que son las materias primas necesarias para la obtención de esta energía renovable. La cantidad representa el 18,8 por ciento de los cerca de 83,5 millones de toneladas de subproductos que existen en España.
El biogás es una energía renovable que se obtiene mediante una tecnología denominada ‘codigestión anaerobia’, la cual permite aprovechar materiales orgánicos residuales procedentes de diversas actividades agroalimentarias como los subproductos de frutas y vegetales, de la carne o del pescado, las deyecciones ganaderas (estiércol y purines) y lodos de depuradoras de industrias alimentarias, entre otros.
Junto a Castilla y León, se sitúan a la cabeza Andalucía (1.000 toneladas), Castilla-La Mancha (952), Aragón (858) y Cataluña (767 toneladas de metros cúbicos al año). Entre las cinco representan algo más del 71 por ciento del potencial nacional, destacando muy por encima de todas ellas la posible producción de biogás en la Comunidad castellana y leonesa.
Para elaborar los mapas, el Centro Tecnológico Ainia, con sede en Valencia y responsable de sacar adelante el proyecto Probiogás, ha estimado en primer lugar la localización y cantidad disponible de las materias primas y, posteriormente, ha determinado en digestores piloto experimentales del propio centro la cantidad de biogás que se podrían obtener de cada uno de ellos.
En concreto y para producir biogás, Castilla y León dispone de 7,2 millones de toneladas al año de subproductos ganaderos, con un potencial de generación de este producto de 359,7 millones de metros cúbicos anuales. A ello se suman 6,9 millones de toneladas de vegetales, con un potencial de 1.695 millones de metros cúbicos (la tercera parte del total nacional); 880.537 toneladas de subproductos lácteos que generarían 35,4 millones de metros cúbicos; 446.898 toneladas de cárnicos para alcanzar 14,1 millones de metros cúbicos; y 6.857 toneladas para producir 484.623 millones.
Además hay que añadir las 211.918 toneladas de las industrias bionergéticas, que generarían 35,2 millones de metros cúbicos, así como las 49.490 toneladas de los cultivos energéticos, que aún faltaría por estimar su producción traducida en biogás. En total, 15,7 millones de toneladas anuales de subproductos agroalimentarios para llegar a 2.140 millones de metros cúbicos.
Potencial aprovechable
Según Ana Lancha, del Ministerio de Ciencia e Innovación, España es un país que por sus características industriales, económicas y sociales, el biogás agroindustrial “se plantea como una fuente de energía renovable muy interesante desde el punto de vista estratégico y de sostenibilidad”. “Somos un país con una gran industria agroalimentaria y los subproductos generados por la misma tienen hoy un importante potencial energético que conviene aprovechar”, manifestó Lancha, quien anunció que el Ministerio es básico el apoyo a este proyecto estratégico que sin permitirá dar pasos en la investigación y la demostración viable y práctica de las ventajas de la producción de biogás agroindustrial en España”.
Por su parte, el coordinador del proyecto y responsable del departamento de calidad y medio ambiente de Ainia, Andrés Pascual, subrayó que las plantas de biogás permiten gestionar y valorizar conjuntamente una gran variedad de materiales orgánicos residuales de las actividades agroalimentarias, “a partir de las llamadas tecnologías de cogeneración”. Al respecto, explicó como un metro cúbico de este producto equivale a la energía de 0,65 metros cúbicos de gas natural y puede llegar a producir 2,1 kilovatios por hora (kWh) de electricidad. Además, evidenció que en países como Alemania, Austria, Dinamarca o Suecia, el biogás agroindustrial es ya una de las alternativas más empleadas para valorizar subproductos agroalimentarios.
Beneficios del biogás
El biogás es un producto que genera electricidad y calor renovable. Generalmente, el logrado en los digestores agroindustriales se almacena en su parte superior, que tiene forma de cúpula, o externamente en depósitos de gas en forma de burbuja. De ahí se conduce por tuberías hasta un motor estacionario en el que se produce la combustión del biogás generándose simultáneamente calor y electricidad (co-generación).
El calor se puede aprovechar para calefacción, agua caliente sanitaria y secado, entre otras opciones situadas en las proximidades de la planta de biogás. Sin embargo, la electricidad es la que genera mayores ingresos económicos a los productores, ya que se vende a la compañía eléctrica de un modo similar a otras fuentes eléctricas alternativas de carácter renovable (fotovoltaica y eólica).
Los nuevos usos del biogás pasan por la depuración completa y eliminación de otros componentes gaseosos (sobre todo CO2) hasta que su composición alcanza el cien por cien de metano. Se trata entonces de un gas prácticamente idéntico al natural y se denomina biometano. En países como Alemania o Suecia, el biometano se emplea como combustible en los coches, autobuses y camiones que ya circulan con motores a gas natural.
Además, en una misma planta de biogás se pueden co-digerir anaeróbicamente estiércol de una granja de vacas, pulpa de una fábrica de zumo de naranja, lodos de una depuradora de una industria láctea o residuos de un matadero. El biogás puede contribuir a garantizar el suministro de energía, en especial en áreas rurales.
El PSE Probiogás se enmarca en el Plan Nacional de I+D, Programa Nacional de Energía del Ministerio. Ainia lidera el proyecto, en el que participan otros 27 socios: 15 empresas (Abantia, Almazán, BFC, Cespa, Covap, Granja San Ramón, Naturgas, Protecma, Sogama, Tetma, Guascor, Fundación Natural Castilla y León y Ruralcaja), tres centros públicos de I+D (Cebas, Ivia y Ciemat), siete universidades (Barcelona, Cádiz, León, la Miguel Hernández de Elche, Oviedo, la Politécnica de Valencia y la Universidad de Santiago de Compostela), dos centros tecnológicos además de Ainia (Cidaut y Giro), la Fundación Asturiana de la Energía y el IDAE (Instituto de Diversificación y Ahorro Energético). En total están involucradas nueve comunidades autónomas.
El PSE Probiogás cuenta con un presupuesto financiable global a cuatro años (2007-2010) de 6,7 millones de euros y se estructura en torno a 12 subproyectos, que engloban estudios y análisis de viabilidad de materias primas, producción, digestato, biogás y seis proyectos de demostración.