El MSM proyectará durante toda la jornada de hoy viejas imágenes que recorren la historia de la empresa minera
Una de las populares fotos de familia. En este caso aparecen los mineros del Grupo Ciñera en el año 1920.
Fulgencio Fernández / Sabero
Un lugar que se llama Museo de la Siderurgia y la Minería de Castilla y León (MSM) no puede vivir de espaldas a la que seguramente es la empresa más emblemática del sector, al margen de la más antigua,la Hullera Vasco Leonesa. Por ello, este museo de poco más de un año de vida ha querido dedicarle hoy domingo la jornada a ‘La Hullera’, pues un día después (que el museo cierra como todos los lunes) celebra su 116 aniversario pues su acta de constitución, que aparece en esta misma página, aclara que se fundó exactamente el 19 de octubre de 1893 ante el notario Fidel González, de Bilbao, y nace a partir de la compañía Amézola y Cía (que ya tenía minas en otros pueblos de la comarca, como Llombera, Santa Lucía y Pola) y nombra como primer presidente a José de Amézola y Viriga.
Durante toda la jornada de hoy, en horario ininterrumpido, “el museo quiere recordar esta fecha a través de una proyección de fotografías antiguas de esta empresa, en la que se puede ver la evolución de sus instalaciones a lo largo de este siglo de vida, los grupos de mineros que han trabajado en ella, sus servicios sociales y otros muchos detalles de esta empresa que se ha convertido en un referente en el sector y de la mano de la familia Del Valle ha abordado importantes proyectos de modernización y explotación”, señala el director del MSM, Roberto Fernández.
El primer trabajo que deben abordar los empresarios es, lógicamente, preparar la explotación de las minas y la construcción de una fábrica de aglomerados, pues más de la mitad de la producción de la HVL eran menudos.
Caminos de Hierro del Norte
El carbón de estas minas tenía a la industria pesada vasca como cliente potencial más importante. Hacia él dirige sus esfuerzos y su primer contrato tendrá como cliente a la Papelera Vizcaína, de Arrigorriaga, aunque el primer gran contrato que cierra la compañía será con el sector ferroviario, concretamente con la Compañía de los Caminos de Hierro del Norte (1896) con la que firma un acuerdo para suministrar 6.000 toneladas de aglomerado para suministrar ese año que ampliaría a 10.000 toneladas un año después.
No fueron fáciles aquellos inicios, con pérdidas, y algunos accionistas plantearon la necesidad de ‘vender algunas minas a razón de 3 millones de pesetas’. No se consumó la venta pues pronto llegaron las ganancias pues la Compañía de los Caminos de Hierro del Norte se convierte en un gran cliente que garantiza la producción del carbón y el aglomerado, aunque las necesidades de la empresa, principalmente en carencia de carbones grasos, obliga a la búsqueda de nuevas explotaciones. Y así lo hacen pues van comprando la mina Ilusión, Transitoria e Imprevista 2, Antonia 2. Y en 1909, ahora hace un siglo, llega la gran operación cuando se cierrala compra de Hulleras de Ciñera, cuyo principal accionista era un vecino de Buiza, Fabián Alonso.
Ya estaban puestas las bases de la empresa. En 1911 se construye la línea de valdes y unan huelga minera en Inglaterra aumenta las peticiones de carbón, hasta la I Guerra Mundial favorece su crecimiento al producirse una gran demanda de mineral. Bien es cierto que le guerra civil sí le ocasiona pérdidas como la destrucción de gran parte de las instalaciones, incluido el espectacular incendio del Pozo Ibarra, recordado en la comarca durante muchos años.
La imagen de los mineros con la fardela de la comida camino de la mina, a través de los montes y caminos de la comarca, se hizo habitual en las zonas de Ciñera-Santa Lucía y Matallana, casi todos los pueblos del entorno vivían de la minería y La Vasco se convirtió en la gran empresa de estos valles. Eran años muy duros, jornadas largas, de mochos accidentes, silicosis frecuentes, recuerdos de enterramientos... pero había trabajo e iban creciendo los sueldos y los llamados beneficios sociales.