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UNA IMAGEN Y 232 PALABRAS


Lectores fieles y
ácidos comentaristas

Son nuestros seguidores más fieles, los jubilados de ese León rural y despoblado que tienen como patrimonio más preciado el desconocimiento más absoluto de la prisa y el estrés.

Llegan a la cantina pasadas las doce, después de un paseo y de darle tiempo al cartero para que reparta, y no necesitan pedir ni el café ni el periódico. El cortado se lo sirve el cantinero, como cada día, y La Crónica se le ponen encima de la mesa nada más que queda libre del repaso que le estaba dando algún viajante de paso o los obreros que toman las once.

Nada que ver con la mirada furtiva que le echan a los titulares y ‘santos’ en las cafeterías de la capital gente que lo lee de pie en la barra, buscando un hueco para colocarlo entre su café y la tostada del vecino que mira de reojo.

Nuestros jubilados rurales nos leen de principio a fin, de pe a pa, empezando por las comarcas y comentando a media voz lo que ocurre en otras tierras parecidas a las suyas, donde sufren las mismas penas y aguantan similares olvidos. “Mira en Andarraso lo que les pagan por los molinos”.

Se suceden los comentarios, con o sin respuesta. Surge la socarronería cazurra barnizada con ironía, creen en todas las desgracias y dudan de los manás anunciados. “¿Ahora los molinos muelen aire?, que cosa”.

df
Mauricio
Peña

Ful
Fulgencio
Fernández


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