A. González / Ponferrada
De las 22 centrales térmicas que hay en nuestro país, Compostilla ocupa el 5º lugar en el ranking de contaminación con una media de emisiones de casi 6 toneladas de emisión de CO2. Según el coordinador de Ecologistas en Acción, Fernández Canedo, las emisiones de Compostilla “rebasan sistemáticamente desde 2001, los valores límites de emisión de contaminantes atmosféricos establecidos por la normativa estatal sobre la calidad del aire”. La contaminación que produce la central térmica de Compostilla, que menoscaba la salud de la sociedad berciana, y causa efectos contraproducentes en industrias de la comarca, especialmente del sector de la agroalimentación, es claramente visible.
Según Heikki Mesa, responsable de Energía de WWF/Adena, “las centrales termoeléctricas emiten a la atmósfera muchos contaminantes, sobre todo compuestos de azufre, principalmente SO2, causante de lluvias ácidas y problemas de salud; compuestos de nitrógeno, gas de efecto invernadero y causante del ozono troposférico, peligroso para la salud; compuestos de carbono y partículas menores de 10 micras, con efectos nocivos sobre la salud”. Otro de los ‘problemas’ que Compostilla está generando en el Bierzo, es el originado por las escorias no aprovechables, que en este caso si, son almacenadas en el Bierzo.