Víctor Llamazares curiosamente ganó la Liga derrotando a Ibán. M. MARCOS
Fulgencio Fernández / León
Hacía mucho que no se vivía un final tan competido y emocionante como el de ligeros de este año 2009. Curiosamente se la llevó el más joven (20 años), el novato, pero un excelente luchador: Víctor Llamazares, de Valderrueda, que se acordó al ganar de su padre y de esos amigos que le iban llamando para preguntar cómo iba.
¿Lo de la lucha le viene de familia?
No, en casa no luchaba nadie hasta que empezamos mi hermana Marta y yo.
¿Cómo empezó Víctor?
Con 8 años, en el colegio de Puente Almuhey, nos daba clase ‘Che’ Escanciano.
Pues no se parece tu lucha precisamente a la de ‘Che’.
Es verdad. Tengo que decir que él me enseñó mucho pues de lucha lo sabe casi todo, pero después tuve otros profesores como Vicente, Javi Reyero, Berto, que me daban clase en el club.
¿Cuándo empezó a ganar corros habiendo comenzado tan niño a practicar deporte?
No fui precisamente un luchador precoz. En las categorías alevines, infantiles y demás no era de los peores pero tampoco de los buenos, no gané ninguna Liga.
¿Cuándo empezó a destacar?
En juveniles, los dos últimos años de juveniles gané la Liga en mi peso pero la primera temporada estuve a punto de dejar la lucha, no fui a ningún corro pero me llamó Vicente para que fuera al Provincial. Le hice caso, fui y lo gané y, la verdad, eso me animó mucho hasta el punto que a la temporada siguiente ya lo cogí con muchas más ganas.
¿A quién le ganaste la final?
A Saúl. Él y Marquiegui eran los que habían dominado la temporada.
Después vinieron las dos Ligas en juveniles, pero no me digas que esperabas ganar este año ya en senior.
A ver. Sí esperaba ganar, me explico. Yo confío en mí, entrené fuerte durante los meses de invierno y me di cuenta de que podía estar al nivel de los más destacados, pero también sabía que gente como Santi había luchado en medios y después iba a ser de los favoritos en ligeros. No esperaba ganar pero sí tenía esperanzas de ganar.
Que se confirmaron con el extraordinario comienzo de temporada, en el que pronto te colocaste como líder.
Pasé varias fases. Me ilusioné al principio, me desanimé cuando Santi estaba tan fuerte y yo andaba lesionado, me volví a animar en la recta final, lo pasé mal en Boñar cuando perdí y lo de Gijón ya fue un final de infarto.
Pese a ser el más joven e inexperto ganaste por tranquilidad.
Es cierto. La verdad es que yo no cambio mi forma de luchar, salgo a hacer lo que sé y me salió bien.
Háblame de tus rivales ¿Santi?
Es muy fuerte. Tiene fuerza, pelea mucho el agarre y basa en él buena parte de su lucha, es muy ágil y hábil. Y fuerte.
¿Ibán?
No aprieta como Santi pero también es muy fuerte. Se defiende muy bien abajo, es muy complicado sacarlo, es completo.
¿Javi Oblanca?
Es Javi Oblanca. Ataca poco pero los golpes que da son golpes de verdad. Siempre está bien colocado, es muy complicado lucharle.
¿De los jóvenes?
Pues vienen unos cuantos muy buenos. Ángel y Moisés Vega, muchos más, el mismo Jonatan que ha hecho unos últimos corros espectaculares. Y se le lucha mal porque es muy alto.
De cara al futuro ya serás un habitual aspirante a todo.
Hombre, espero no ser un campeón que gana un año y desaparece, pero no me creo nada, voy a seguir entrenando fuerte e intentando aprender más.
¿Cuál es tu fuerte, tu maña favorita?
La verdad es que no tengo una maña preferida. Creo que la variedad puede ser uno de mis puntos fuertes, que intento dar todas las mañas. De hecho, en vez de insistir en las cosas que mejor me salen lo que hago es entrenar mucho lo que peor me sale para tratar de mejorar.
¿Un luchador veterano que te guste, en quien te hayas fijado?
De chaval no iba a los corros. Luchaba pero no iba a ver corros. De los que he visto está claro que Clemente es un fuera de serie, un luchador que lo hace todo muy fácil, que se ve que le sale de una manera natural. Lo suyo sí que es genético, parece que no necesita preparar las cosas que hace.
En tu casa hay otra luchadora, tu hermana Marta.
Marta es muy buena pero lo tiene complicado para compatibilizar los estudios y el deporte. Podía haber ganado más cosas pero no siempre puede acudir a los corros. Le ha ocurrido lo mismo en el fútbol sala, deporte en el que llegó a jugar en un equipo de División de Honor de Valladolid pero lo tuvo que dejar por los estudios. El fútbol femenino no da para vivir y los estudios son importantes para ella.