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NUEVOS CONFLICTOS

El agua enfrenta al Páramo leonés

A todo el sector leonés le sorprende. Bustillo, uno de los municipios que más se ha beneficiado del riego del pantano de Luna, ha dicho no a la modernización

Una de las acequias de Bustillo del Páramo, donde se puede comprobar que el paso del tiempo ha hecho mella en el hormigón. MAURICIO PEÑA

Manuel C. Cachafeiro / León
EnBustillo del Páramo saben de sobra lo que fue pasar de ser un municipio pobre, con una agricultura de secano, a disfrutar del agua por una tupida red de canales de riego. De aquel trascendental cambio hace ahora medio siglo. “Yo conocí lo que era sacar agua con una noria y trillar”, recuerda Faustino Sutil. Además de alcalde por el PP desde hace siete mandatos, y diputado provincial durante algunos años, su vida ha sido el campo. Con 21 años, asegura, compró el primer tractor de la comarca. “He sacado a mi familia adelante gracias a la agricultura y sé lo que sufrieron aquellos hombres de la Montaña al abandonar sus pueblos para que el Páramo se pudiera regar”, dice con una emoción contenida.
Hace pocos meses, en el mismo local donde se constituyó la Comunidad de Regantes del Páramo, en Santa María del Páramo, en un acto junto al presidente de Seiasa, Graciano Palomo; los rectores de la Comunidad de Regantes y el diputado provincial Ramón Ferrero, Faustino Sutil hizo una encendida defensa de la modernización del Páramo y la necesidad de reemplazar su tradicional sistema de riego por canales de hormigón por otro de tuberías subterráneas que permite activar el agua desde un ordenador. Suspalabras, según recuerda, no levantaron grandes aplausos. Más bien, lo contrario, reticencias. “Allí ya me di cuenta de que no, de que no gustó lo que dije”, recuerda. Pese a todo, en la Mancomunidad de Municipios del Páramo, a la que pertenece Bustillo, Faustino Sutil votó a favor una moción para pedir la modernización. “Siempre hay que modernizarse”, dice sin dudar. La sorpresa llegó cuando la misma propuesta la presentó en su Ayuntamiento. Faustino Sutil tuvo que votar en contra, presionado por sus vecinos y parte de la Corporación Municipal, incluidos algunos de sus concejales. Entonces, dice, se dio cuenta definitivamente de que, salvo muy pocos, nadie quería cambiar las acequias por los tubos.“Lo hice por respeto a la voluntad mayoritaria del municipio. Aunque yo esté a favor, me debo a mi pueblo. Si no lo hubiera hecho, me habrían colgado en la plaza del pueblo y yo no quiero enfrentamientos”, explica el primer edil sobre su voto primero sí y después que no.
Y es que Bustillo del Páramo, pese a haber visto que el agua es progreso, ha dicho no a la modernización de los regadíos, una decisión que pocos entienden desde fuera y que ha dejado al municipio, salvo el pueblo de Antoñanes —que fue el único que dijo sí—, al margen de la mayor inversión pública de la historia en el campo leonés, aunque esté en medio de una comarca como el Páramo. “Es verdad que es un tanto sorprendente, pero en Bustillo hay 80 agricultores y casi 800 propietarios de fincas y muchos están en Madrid, Barcelona… y no la querían, porque no querían pagar” explica José Antonio Turrado, presidente de Asaja.
Matías Llorente, el líder de Ugal-UPL, es más crítico todavía: “Una cosa es que el alcalde no se interponga en la decisión libre de los propietarios y otra que se oponga como Ayuntamiento desde el principio. No lo tenía que haber hecho”. Llorente cree que el Ayuntamiento de Bustillo del Páramo debía haber aprobado la modernización, aunque después los propietarios se opusieran. Al menos de esa forma el proceso, que incluye también otras actuaciones necesarias como la reconcentración parcelaria, no se hubiera paralizado.
“El problema lo tiene la ley que no admite el voto del que trabaja la tierra y no es propietario”, rebate Faustino Sutil. El alcalde de Bustillo insiste una y otra vez en que él estaba a favor. “Gracias al agua somos el municipio que somos; he hecho lo que he podido”.
El no de Bustillo fue ratificado en siete de los ocho pueblos del municipio. En todos, salvo Antoñanes, por abrumadora mayoría. “En muchos hubo dos votos a favor y un centenar en contra. Lo que yo no puedo hacer es decir a cada vecino lo que tiene que hacer con sus fincas”, añade el primer edil en sus explicaciones.
La mayoría de los propietarios, y en eso coinciden tanto el alcalde como los dirigentes sindicales, se opuso por una misma razón: uncoste excesivo. Al menos lo que ellos entendían como un alto coste. Según establece el plan que llevan a cabo Seiasa —la sociedad pública dependiente del Ministerio de Medio Natural que se encarga de gestionar las obras hidráulicas—, y la Junta de Castilla y León, cada propietario debe pagar el 24% de las obras para enterrar las tuberías, con 5 años de carencia y 30 años de amortización. El coste, según Matías Llorente, varía mucho ya que a esas obras —para la instalación de los tubos—, hay que añadir lo que es el coste del riego en sí, para el que existe otra línea de préstamos oficial a 30 años. Así un pivots para 30 hectáreas puede llegar a costar 6.000 euros, mientras que un sistema de aspersión más convencional no supera los 1.200 euros.
“El gran problema es que ya no va a haber dinero para más modernizaciones y eso va a echar de los pueblos a la gente joven”, señala Matías Llorente.
Faustino Sutil cree que antes de llegar a esa decisión trascendental de sí o no a la modernización se debería haber empezado por una reconcentración de parcelas. El Páramo tiene desde hace muchos años la concentración parcelaria, pero el nuevo sistema hace necesario, para ser rentable, que toda la superficie de un propietario se junten en una sola superficie. Quizá de esa manera, opina, “algunos que dijeron que no hubieran dicho que sí”, añade el alcalde.
Los canales de hormigón rodean Bustillo del Páramo, pero se empiezan a ver tramos que no ofrecen las mejores condiciones. 50 años de uso hacen mella en cualquier instalación y en algunos tramos se necesitan afrontar inversiones, dinero al fin y al cabo que también tiene su coste. “No sé cuánto valdrá a cada propietario, pero también ahora deberán invertir”, dice Sutil.
A esa obra pendiente se suma el hecho de que el año que viene habráque pagar por el agua que cada propietario gasta. “Si no se ha modernizado, se gasta más, más dinero. Ahora, ellos verán”, afirma Matías Llorente. La nueva normativa establecerá, además, que los que se han sumado a la modernización tengan derecho al agua antes que el resto. “Yo creo que todos son ventajas; ahora, el que no lo vea, allá él”, insiste Matías.
Los que se oponían, insiste el alcalde, “creyeron que era una hipoteca impagable. Votaron no por eso, no porque no quisieran la modernización, sino porque se cargaba a sus espaldas una deuda que no podían pagar”. José Antonio Turrado lamenta la decisión de los vecinos de Bustillo, pero cree que tampoco todas las obras se podían llevar al mismo tiempo. “Yo espero que algún día se puedan sumar”. Mientras, en el pueblo, pocos quieren hablar. El malestar es evidente entre los jóvenes. Podían beneficiarse de los nuevos tiempos. Del riego por ordenador y las ventajas de las nuevas tecnologías. “Creo que la gente se ha equivocado; ahora, vete tú a convencer a uno que vive en Barcelona”, comenta uno de ellos, que pide guardar el anonimato de su nombre. Faustino Sutil insiste una vez más: “Hice lo que tenía que hacer”.

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