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LOS IMPRESCINDIBLES

“Empecé a vivir cuando empecé a trabajar”

Isidro Alonso se dedicó durante años a levantar negocios de hostelería y ahora tiene el suyo en el Barrio Romántico

SECUNDINO PÉREZ

Secundino Pérez / León
Lleva un vaso pequeño, que ofrece de tapa a unos amigos mientras toman una copa de vino en la barra, antes de abrir al público. “¿No lo has probado?, gané un segundo premio con esta. Lleva garbanzos pico pardal, bacalao, aceite y pimentón”, les pregunta Isidro Alonso, gerente, como reza en sus tarjetas del Snack Bar Saint Roman, en el corazón del Barrio Romántico de León. Le puso ese nombre innovando el original y en recuerdo de sus comienzos con su maestro Gabino Santamaría en el café alternativo Spress en los años ochenta.
Tras aquella década inolvidable, Isi, como le llaman sus amigos, había hecho un paréntesis en su vida de hostelero y se dedicaba con sus hermanos a reformar pisos. Un día, hace dos años pasó por el Cid y vio que el bar conocido por sus calamares estaba cerrado, se alquilaba. “Me metí aquí un 15 de diciembre y en mes y medio lo reformé con la ayuda de mis hermanos. Yo venía a las ocho de la mañana y salía a las ocho de la noche, y mis hermanos me ayudaban el fin de semana”, explica Isidro. Y es que ya desde niño fue acoplándose a lo que había. Primero a los 12 años en la construcción, luego su primer empleo en la hostelería en el Bar Jazmín, más tarde las tiendas de ropa, los cafés y bares de copas. Un largo periplo de lugares y empleos que le llevaron a Barcelonaa ver un amigo, con 18 años, y fue como conocer otro mundo,pero no encontró lo que buscaba. “Conocí la Sagrada Familia, porque la veía desde casa y los lugares más perros de la noche, lo que más de moda estaba”, matiza Isiy añade: “aquello era demasiado”. De vuelta a León y al trabajo. “Sólo estuve una temporada en el paro y lo dejé porque me aburría”, así este emprendedor volvió a la hostelería y recorrió bares y pubes de lo más variado con muchos buenos recuerdos y algunos dice “innombrables”.
Se quedó en León, donde quería cumplir su sueño, montar su propio bar. “¿Dónde iba a ir, esta ciudad me gusta, la gente me conoce y tengo una cartera de clientes desde hace veinte años?”, se pregunta mientras enseña un folleto de la Asociación de Empresariosde Hostelería del Barrio Romántico de La Ciudad de León. Se asociaron poco después de llegar él. Se instaló en el Saint Roman, empezó a dar calamares y cocidos, cuscus, que es un plato típico marroquí y otras sutilezas que se le ocurren a él o a su cocinera Karima, quien ahora está de baja maternal, señala. “Lo abrí como un café y me equivoqué. Todo el mundo estaba convencido de que tenía que vender calamares.Estuve a punto de serigrafiar en una camiseta “no hay calamares”, explica este emprendedor.
Siempre habla en plural en todo lo que se refiere al Barrio y su cambio. El se deja aconsejar y no pasa desapercibido entre sus vecinos. En las fiestas adornó un tramo de la calle donde está su bar. Su música como Kraftware le delata su pasión por los años ochenta. Aunque su vecina, que tiene su número de móvil le llame y le grite “Isi baja la música”, y rápidamente atiende su petición. En su DNI figura Isidro Diez Fernández, pero igual que incluyó una pequeña modificación al negocio de antaño, Saint Roman, también lo hizo con su nombre que “sólo porque me gusta mucho” en sus tarjetas se presenta como Isidro Alonso. Un singular y forjado hostelero que según dice tuvo una infancia dura y recuerda: “No tuve tiempo de soñar con que quería ser de mayor. La pubertad no fue muy buena y yo cuando empecé a vivir fue cuando empecé a trabajar, a independizarme. Aunque yo vivo con mi madre”.

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