Ponferrada no será la única en la carrera por la captura del CO2. Iberdrola convertirá una central escocesa en su base de operaciones.
Galán (derecha) y el presidente de la filial escocesa en Dowing Street.
M.C.C. / León
Iberdrola no se quiere quedar atrás en la gran batalla que tiene por delante el carbón en los próximos años: convertirse en una energía limpia gracias a un sofisticado sistema de combustión que evite la salida a la atmósfera del CO2 y guarde el gas a grandes profundidades a la espera de lograr su eliminación total.
La empresa que preside Ignacio Galán ha decidido convertir una térmica en Escocia de su filial británica Scottish Power, en su gran laboratorio para lograr un objetivo que también tiene otro nombre propio, Ponferrada, donde se ubica la Ciudad de la Energía.
Iberdrola está entre las tres compañías seleccionadas por el Gobierno británico para adjudicar el concurso millonario que ha convocado. Ya es, de hecho, la mayor empresa de energías renovables del Reino Unido y la tercera distribuidora de electricidad a través de Scottish Power. La compañía con base en Escocia cuenta con una plantilla de 9.000 personas y cinco millones de clientes. El año pasado, según datos oficiales, facturó casi 7.000 millones de libras y realizó compras por más de 1.000 millones de libras a unos 2.000 proveedores locales
Scottish Power e Iberdrola pretenden convertirse en un referente mundial de la tecnología de captura de CO2. Así se lo transmitió el presidente de la compañía española, Ignacio Galán, al primer ministro británico, Gordon Brown, en una reunión que mantuvo en Dowing Street el pasado 13 de octubre.
El proyecto hispano-escocés se ubicará en la central térmica de Longannet. En la carrera por la adjudicación, Iberdrola cree que cuenta con ventaja sobre sus rivales ya que será la única compañía del país “que ofrezca una tecnología aplicada a centrales de carbón ya operativas”, según explican fuentes de la empresa española.
“La puesta en marcha de esta unidad supone un primer hito en su determinación por convertirse en un referente mundial en la captura del CO2. La unidad de prueba, la primera de estas características ubicada en Reino Unido, será capaz de procesar 1.000 metros cúbicos de gas por hora generado en la central de Longannet”, añaden las mismas fuentes de Iberdrola, que explican también que Scottish Power tiene previsto realizar “varios ensayos con el objetivo de analizar la eficacia y el comportamiento en diferentes condiciones del proceso químico que se empleará para capturar el CO2”.
Estas pruebas servirán de base para el desarrollo de un proyecto a gran escala que lograría reducir las emisiones de CO2 de la central en cerca de un 90%. Iberdrola ha anunciado además que prevé instalar en Reino Unido su centro global de excelencia para el desarrollo de las tecnologías de captura y almacenamiento de dióxido de carbono.
El carbón es todavía un sector con gran peso en el Reino Unido pese a la salvaje reconversión liderada por Margaret Thatcher en los años 80 del siglo pasado. El Gobierno laborista de Brown apuesta ahora por construir nuevas centrales térmicas que desarrollen la tecnología de captura y almacenamiento del carbono (un proyecto conocido con las siglas CCS en el Reino Unido). Según el Ministerio de Energía británico, en los próximo años la reducción deberá ser ya del 25% y el 100% en el horizonte del año 2025, fecha en que se prevé que la tecnología del CCS esté plenamente desarrollada.
El Reino Unido tiene un complicado mapa energético. Las actuales centrales nucleares británicas morirán antes de que las empresas tengan tiempo de construir otras nuevas y Londres no quiere depender del complejo mercado del gas procedente de Rusia, que ha mostrado ya demasiados vaivenes políticos en los últimos años.
En el concurso británico, abierto en noviembre de 2007, se recibieronpropuestas de nueve compañías que, tras una primera selección, quedaron reducidas a tres, Scottish Power (Iberdrola), RWE y E.On.
La minería siempre ha representado un sector muy importante en la economía británica. Cuencas de hulla como Yorkshire, Gales, Escocia y Lancashire fueron el motor de la revolución industrial y de la historia económica del último siglo y medio en la isla.
Y un último dato. El Reino Unido es hoy el octavo productor mundial de gases contaminantes provenientes del consumo de combustibles fósiles.Su apuesta va en serio. Eso sí que lo tiene claro Ignacio Galán.